
El Palacio del Infante D. Luis, en la avenida de Adolfo Suárez, 27, cerró el pasado 31 de mayo la exposición 'Matisse. El color como lenguaje', que había estado montada en su Sala de Música desde el 30 de abril. La muestra reunía 51 piezas de la obra gráfica de Henri Matisse, con un peso muy concreto: veinte obras de su serie 'Jazz' (1947), una de las cumbres de su etapa final, creadas con la técnica de papeles recortados —decoupage o collage— que el artista utilizó para transmitir emoción, vitalidad y armonía incluso en contextos históricos difíciles. El acceso era gratuito y el horario, de martes a domingo, de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas.
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Para quien no la viera, conviene recordar quién fue el protagonista. Henri Émile Benoît Matisse (1869-1954) fue pintor, escultor, dibujante y grabador francés, una de las figuras más influyentes del siglo XX y nombre clave del fauvismo, con un lenguaje propio basado en la simplificación de las formas y el uso expresivo del color. Empezó tarde, a los veinte años, cuando descubrió la pintura mientras se recuperaba de una apendicitis y dejó los estudios de derecho; mantuvo una rivalidad creativa con Pablo Picasso y, ya en sus últimos años y con la salud mermada, creó arte desde la cama usando tijeras y papel. Entre sus obras maestras totales figura la Capilla del Rosario de Vence.
La serie 'Jazz' merece un aparte, porque no es lo que parece. El libro fue encargado por el editor Tériade en 1943 y publicado en 1947 en un tiraje de 250 ejemplares, y sus veinte láminas, impresas en color con la técnica del pochoir, no ilustran la música de jazz, sino el circo y los recuerdos de viaje del artista. El decoupage le permitió a Matisse 'dibujar en color' simplificando al máximo; las plantillas las creó Edmond Vairel y los textos manuscritos los imprimió Draeger Frères. Es una de sus facetas más vanguardistas.
El marco, por cierto, tiene su propia historia. El Palacio del Infante D. Luis es un edificio neoclásico del siglo XVIII, una de las obras más destacadas del neoclasicismo madrileño. Fue residencia del infante don Luis, hermano menor de Carlos III, que lo adquirió en 1761 y encargó su transformación al arquitecto Ventura Rodríguez. El edificio terminó en febrero de 2026 la restauración de su ala este y conserva más de 13.000 metros cuadrados de jardines recuperados según el proyecto original del siglo XVIII. En 1974, el palacio, sus jardines y la Fuente de Ventura Rodríguez fueron declarados Monumento Histórico-Artístico. La exposición formaba parte de la programación cultural del palacio, que ese mismo mayo incluyó el concierto de acordeón de Sofía Ros dentro del ciclo 'Las Piedras Cantan 2026'.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026