
El III Cross Arco Verde ya ha quedado atrás, pero merece la pena repasar cómo fue, porque su formato da pistas de lo que se puede esperar en las próximas ediciones. La tercera entrega de esta carrera popular se corrió el sábado 20 de junio por el Monte de Boadilla, con salida a las 09:00 y un margen hasta las 10:45 para completar la prueba. La organiza la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, en colaboración con el Ayuntamiento de Boadilla del Monte y la empresa Tcronometro.
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La prueba se planteó para todas las edades y en pleno entorno natural, con dos distancias: 5 y 9 kilómetros. Los menores de 12 años pudieron participar con autorización de un adulto, y hubo una única categoría absoluta para ambos sexos en las dos distancias, con trofeo para los tres primeros clasificados de cada una. Las inscripciones se abrieron el 18 de mayo y se cerraron el 17 de junio, o antes si se completaba el cupo, a través de la web de la Comunidad de Madrid. El material del corredor —dorsal personalizado, chip desechable, camiseta 42k sostenible de tejidos reciclados, bolsa de nylon oficial y un pack de cuatro imanes— se recogió en el Polideportivo Municipal de Boadilla del Monte los días previos.
El escenario fue, en realidad, uno de los protagonistas. El recorrido se desarrolló por el Monte de Boadilla, una masa forestal de 826 hectáreas de encinares, fresnedas y pinares, con una altitud que varía entre los 730 metros en el noreste y los 660 en el arroyo de la Fresneda. Está declarado Monte de Utilidad Pública mediante el decreto 173/1998 y parte de él figura como Monte Preservado según la Ley 16/1995. Correr por un espacio así, con esa biodiversidad de flora y fauna, es lo que diferencia a esta prueba de una carrera urbana cualquiera.
El nombre no es casual: la carrera hace honor al proyecto Arco Verde, puesto en marcha en 2019 y financiado con los fondos Next Generation EU. La idea es conectar 25 municipios del Área Metropolitana con los Parques Regionales de la Cuenca Alta del Manzanares, el Curso Medio del Río Guadarrama y el Sureste, además de otros espacios de la red de parques periurbanos, montes de utilidad pública y áreas forestales de alto valor ambiental. El Monte de Boadilla forma parte de ese corredor ecológico, así que el nombre resume bastante bien el sentido de la prueba.
Esta edición también marcó un cambio de sede. Las dos primeras se corrieron en el Monte Valdelatas, en Alcobendas, y en el Parque Forestal de Polvoranca, en Leganés, antes de aterrizar en Boadilla. Si te quedaste con ganas de inscribirte o si te gusta el trail y las carreras en entornos naturales, conviene tener el ojo puesto en el calendario regional, porque el formato —dos distancias, categoría absoluta y un entorno protegido como escenario— es el que ha ido definiendo el Cross Arco Verde desde su primera edición.
Fecha de publicación
16 de agosto de 2026
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