
Con la llegada de la primavera y aprovechando que hace poco se han terminado las obras de mejora en el muro del mirador de Artxanda, es un buen momento para volver a mirar a Bilbao desde arriba. Vivimos en lo que siempre hemos llamado el 'botxo' y eso tiene la ventaja de que, en cuanto subes un poco por cualquiera de las laderas, la perspectiva de la ciudad cambia por completo. Artxanda sigue siendo el punto más emblemático, ese balcón a 251 metros de altura donde tienes una panorámica de 360 grados que abarca desde el Valle del Txorierri y el aeropuerto de Loiu hasta la ermita de San Roque, el Museo Guggenheim y la ría.
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Para subir, la opción más habitual es el funicular, que funciona desde octubre de 1915. La estación de abajo está en la calle Castaños, cerca del puente Zubizuri y a unos diez minutos del Ayuntamiento. El servicio empieza a las 7:15 de lunes a sábado y a las 8:15 los domingos, cerrando habitualmente a las 22:00. Durante los meses de verano, de junio a septiembre, el horario se amplía hasta las 23:00 los viernes y sábados, e incluso hasta medianoche en fiestas de Bilbao. El billete de ida cuesta 2,50€ y el de ida y vuelta 4,30€, aunque con la tarjeta Bilbao Bizkaia Card el precio baja a 0,65€. Una vez arriba, además de la barandilla roja con las letras de 'Bilbao' y 'Bilbo', se encuentra la escultura 'Aterpe', esa huella dactilar gigante de Juan José Novella en honor a los gudaris. También se pueden ver restos de las trincheras y fortificaciones del Cinturón de Hierro de la guerra civil.
Si prefieres no usar el funicular, hay alternativas como el autobús A7 desde el Arenal o las líneas 11, 28, 71, 72 y 77 que paran en Campo Volantín. Para quienes van en coche, el acceso es por Enekuri o Santo Domingo y hay sitio para aparcar gratis. Incluso hay una ruta a pie de una hora desde el Guggenheim, aunque tiene pendientes considerables en sus tres kilómetros de recorrido. Por otro lado, es importante recordar que algunos puntos conocidos ya no se pueden visitar. El mirador de la planta 25 de la Torre Iberdrola, que era el más alto de Euskadi a 115 metros, cerró de forma permanente al público a principios de 2020. Aunque en su día ofrecía una foto panorámica de 20 metros hecha con tecnología de la NASA, ahora ese espacio se utiliza solo para oficinas y eventos privados.
Para los que buscan un entorno más natural, el monte Pagasarri es el destino clásico. A 673 metros de altitud, es un lugar de referencia para caminar y desconectar del asfalto, considerado casi un monte sagrado para los bilbaínos. Es una opción más exigente que Artxanda, pero ofrece una visión distinta de la ciudad y sus alrededores desde el sur. Bilbao está rodeado de colinas que permiten descubrir rincones menos conocidos y disfrutar de las vistas sin las aglomeraciones de los puntos más turísticos. Estos espacios elevados son ideales para aprovechar los días despejados de marzo y entender mejor la disposición de la ciudad entre las montañas, ofreciendo alternativas agradables y accesibles en plena naturaleza.
Fecha de publicación
24 de marzo de 2026
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