
Si te dejas caer por la Plaza Nueva de Bilbao, es casi imposible no fijarse en la terraza de Iturriza Taberna. Este local tiene una de esas historias que te dejan pensando en cómo cambian los tiempos. Resulta que en 1885, Boni Iturriza abrió aquí una librería cristiana que vendía desde santos y cirios hasta vino para las misas de los conventos de Bizkaia. Hoy, tres generaciones después, el vino ya no es para los curas, sino para los clientes que llenan su barra buscando la esencia de la cocina vasca tradicional en formato pequeño.
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Lo que más llama la atención al entrar es su barra de pintxos, que ahora en 2026 sigue estando muy bien protegida y organizada. Si vas con hambre y no quieres complicarte eligiendo uno a uno, tienen una opción bastante socorrida: un surtido de 10 pintxos clásicos por un precio que ronda los 19 euros. Es una forma práctica de probar un poco de todo, desde los más típicos hasta alguna propuesta algo más elaborada. Entre lo que más se comenta últimamente está la sardina con vinagreta y sus famosas croquetas de txipirón o de queso Idiazabal. Sobre las croquetas hay opiniones para todos los gustos; mientras algunos clientes destacan su cremosidad y sabor intenso, otros comentan que les cuesta distinguir los rellenos en una cata a ciegas.
Si prefieres pedir raciones para compartir en la terraza, hay un plato que es el auténtico protagonista: las rabas de txipirón. La diferencia aquí es que las cortan y fríen al momento, algo que se nota en la textura y que no siempre es fácil de encontrar en zonas tan turísticas. También merece la pena echar un ojo a sus cazuelitas, como el rabo al vino o las mejillas de ternera, que tienen ese punto de guiso casero que tanto apetece cuando buscas algo reconfortante. Para los que valoran la historia gastronómica local, aquí todavía preparan El Grillo, considerado el primer pintxo de la historia de Bilbao, una combinación sencilla de patata, cebolla y pepinillo que es puro patrimonio del Botxo.
En cuanto a la bebida, si quieres salirte un poco del típico cañón o el txakoli a secas, su sangría de txakoli es una opción muy refrescante y diferente. También preparan un vermut de la casa que suele acompañar muy bien el picoteo de media mañana. El ambiente es animado, típico de la Plaza Nueva, y el servicio suele ser rápido. De hecho, en reseñas recientes se menciona el buen trato de empleadas como Ane Mai, que ayudan a que la experiencia sea fluida incluso cuando el local está a tope.
Un punto a favor es que el local es accesible para sillas de ruedas y, además, admiten perros, lo cual es un alivio si vas paseando con tu mascota por el Casco Viejo. El rango de precios se mueve entre los 10 y 20 euros por persona, dependiendo de cuánto te líes con las raciones. Es un sitio honesto, con mucha solera, donde puedes esperar una calidad correcta sin grandes artificios, ideal para una parada rápida en medio de una ruta de pintxos por las Siete Calles.
Fecha de publicación
27 de febrero de 2026
Ubicación
Cómo llegarPrecio
€€
Teléfono
946 85 21 52Cocina
Española, Vasca, Tradicional, Tapas
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