
Hoy, miércoles 1 de julio de 2026, el Casco Viejo de Portugalete se ha convertido en el epicentro de la fiesta más marinera de la margen izquierda del Gran Bilbao. La celebración de la Virgen de la Guía, que congrega a unas 40.000 personas, tiene su corazón en la calle Coscojales, donde la talla de la Virgen se encuentra en una hornacina del mercado de abastos. Este año, la imagen, que data de finales del siglo XVII o principios del XVIII, ha sido objeto de una restauración completa de seis meses por parte de la Diputación Foral de Bizkaia, recuperando su policromía original y manteniendo sus 43 centímetros de altura. La devoción, vinculada históricamente a los navegantes y al Camino de Santiago, se vive con una intensidad que se remonta a la tradición oral de su hallazgo en un acantilado.
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La organización de la festividad corre a cargo de Berriztasuna Dantza Taldea, una institución decana con más de 50 años de historia en la localidad. La jornada de hoy ha comenzado a primera hora con el chupinazo y el izado de los Dominguines, dos muñecos de trapo que representan a un matrimonio popular de la calle Coscojales. A lo largo de la mañana, la actividad ha sido constante: desde la X Milla Solidaria en el Paseo de La Canilla hasta la procesión desde el Convento Siervas de María, acompañada por los grupos de txistu y trikiti. La misa en la Basílica de Santa María, templo gótico-renacentista construido entre 1492 y 1580, ha sido el punto de encuentro religioso, seguida de una exhibición de pelota mano en el frontón Haritz Calderón. La bajada infantil y los juegos tradicionales han animado el exterior del mercado, mientras que la procesión marítima desde el Muelle Viejo, con la participación del San Nicolás Arraun Taldea, ha reforzado el carácter marinero de la cita.
A medida que avanzaba la tarde, la fiesta ha mantenido su ritmo con animaciones callejeras, la Sokadantza y el concurso de Irrintzi y Sokatira. La música ha estado presente con los barrenadores en la Plaza del Ayuntamiento y el concierto en el anfiteatro de Santa Clara. El encuentro coral, con la participación de la Coral Pleamar, Coral Salazar, Barbis Taldea, Coral Santa María y el Orfeón Jarrillero, ha llenado el ambiente de sonido tradicional. La romería en la Plaza del Solar y el concierto de la Banda Municipal de Música han cerrado la parte diurna, mientras que la bajada nocturna desde Coscojales, en formato estático bajo la hornacina, ha marcado el final de la jornada. Durante toda la tarde, la calle Coscojales ha permanecido cerrada al tráfico desde las 14:30 h para facilitar el desarrollo de las actividades.
La seguridad ha sido un aspecto central, con un Plan de Autoprotección coordinado entre la Policía Local y la Ertzaintza, que incluye cámaras de videovigilancia y puestos de primeros auxilios en los bajos del Mercado de Abastos. Los cierres de tráfico han afectado a las calles Correos, Gipuzkoa, General Castaños y Gregorio Uzkiano. La tradición se mantiene viva en la txosna del Merkatua, que ha estado abierta de 11:00 h a 01:00 h, ofreciendo bebidas y bocadillos a los asistentes. La Basílica de Santa María, declarada Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural, ha servido de marco histórico, destacando su retablo mayor renacentista y su torre barroca reconstruida tras la guerra carlista. La fiesta, organizada por Roberto Larrea y su equipo, sigue siendo una referencia cultural en la margen izquierda, manteniendo la esencia de una celebración que une la devoción, la música y la comunidad.
Fecha de publicación
1 de julio de 2026