
Aste Nagusia tiene una cara que no suele salir en los carteles grandes ni en los programas de conciertos, y es precisamente la que protagonizó el Gran Circo Holiday junto a Marijaia el pasado miércoles. La carpa se montó en el pabellón infantil de Basurto, el pabellón San Pelayo, para llevar el circo hasta los niños y niñas ingresados en el hospital y que, de otro modo, se habrían quedado al margen de las fiestas. La cita fue el miércoles 26 de agosto a las 10:00, dentro del programa oficial de una Aste Nagusia que se celebra del 22 al 30 de agosto.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Bilbao y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El arranque tuvo toda la pompa de las fiestas. El tradicional txupin corrió a cargo de la txupinera Ainhoa Urrejola Soldevilla y la pregonera Onintza Enbeita Maguregi, con el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y la Corporación Municipal presentes. A partir de ahí, una kalejira de la mano de Klaperttarrak recorrió el recinto hasta el pabellón San Pelayo, donde el circo desplegó parte de su repertorio: malabaristas, trapecistas, equilibristas y payasos. La música de Klaperttarrak puso el ritmo durante toda la visita, y su trikitilari, Manu Iturregi, recordó que es el tercer año consecutivo que acompañan a Marijaia en esta iniciativa.
La imagen que mejor resume la mañana es la de Ager, un paciente de diez años que disfrutó especialmente con la visita de Marijaia, las pasadas de los payasos y las palomitas. No fue el único: el pabellón se llenó de niños que, por unos días, cambiaron las rutinas del hospital por el ambiente festivo. Daniel Carretero y María Signes, enfermeros del pabellón San Pelayo, subrayaron el valor de estas actividades para sacar a los pequeños de la monotonía hospitalaria, algo que en un contexto de ingreso se agradece el doble.
Es un gesto que encaja con el espíritu más vecinal de Aste Nagusia, esa parte que no se mide en aforos ni en cabezas, sino en momentos como este. Que el circo se desplace hasta el hospital en lugar de esperar a que la gente vaya al recinto es un detalle que no pasa desapercibido para las familias y el personal sanitario. Y para los niños, más allá del espectáculo en sí, lo que queda es el recuerdo de haber vivido las fiestas desde dentro, con payasos, trapecistas y palomitas en pleno pabellón infantil.
Así que, si estas semanas te has preguntado qué más hay en Aste Nagusia además de los conciertos y los fuegos, aquí tienes una respuesta: también hay una carpa de circo en un pabellón infantil, un txupin, una kalejira y un grupo de niños que pudieron celebrar las fiestas sin moverse del hospital. Es, quizás, una de las citas más discretas y bonitas del programa, y una buena razón para mirar las fiestas también desde ese rincón.