
Oye, ¿te has fijado en el revuelo que ha montado la revista Viajar con las escapadas medievales cerca de casa? Parece que el norte está de moda, y no solo por los pueblos de Burgos como Santa Gadea del Cid, que fue elegido el mejor de 2026, o la costera San Vicente de la Barquera. Pero la joya que nos pilla a tiro de piedra, a poco más de media hora de Bilbao por la A-8, es Castro Urdiales.
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Esta villa cántabra, que casi roza Bizkaia, ha sido destacada por la revista por su combinación única de historia, paisaje costero y, ojo, una gastronomía impecable. Es el destino perfecto para una escapada de un día, sobre todo ahora que el tiempo acompaña para pasear por la costa sin las aglomeraciones del verano. La clave para organizarlo es ir a primera hora, ya que el aparcamiento puede ser complicado; la mejor opción es el parking subterráneo del Parque Amestoy, justo en el paseo marítimo.
Una vez allí, el recorrido se centra en la Puebla Vieja, un conjunto monumental que te transporta directamente a la Edad Media. El icono es la imponente Iglesia de Santa María de la Asunción, una maravilla gótica del siglo XIII que domina el puerto. Justo al lado, sobre un promontorio rocoso, se alza el Castillo de Santa Ana, una antigua fortaleza medieval que, desde 1853, alberga un faro. La imagen del castillo, el faro y la iglesia, unidos por el pintoresco Puente Medieval, es la postal que resume el encanto marinero y defensivo de la villa. Este conjunto se levantó sobre los restos de las antiguas murallas que protegían la ciudad, un detalle que subraya su importancia histórica como puerto clave de Castilla.
Después de visitar el conjunto monumental, te recomiendo bajar al puerto. Es el corazón de la vida local, donde todavía se respira ese ambiente marinero. Desde allí, puedes recorrer el paseo marítimo, donde el paisaje cambia y se mezcla la historia medieval con el esplendor burgués de finales del siglo XIX. Fíjate en la arquitectura modernista, con edificios como la Casa de los Chelines o el Palacio Ocharan, que reflejan la época en que Castro se convirtió en destino de veraneo de la alta sociedad. Si te apetece un paseo más largo, puedes seguir hasta playas urbanas como Brazomar u Ostende, o la piscina natural de El Pedregal.
Pero si Viajar insiste en algo, es en la comida. La revista asegura que Castro Urdiales ofrece una "gastronomía impecable", y es el segundo gran motivo para ir. La tradición marinera se traduce en producto fresco del Cantábrico. Tienes que probar las rabas (calamares fritos) como aperitivo. Para comer, busca especialidades como el sorropotún (un guiso marinero de bonito y patatas, similar al marmitako) o pescado a la plancha. La zona de pintxos se concentra en las calles La Rua, Ardigales y Correría. Un dato interesante es que, al estar tan cerca de Bizkaia, muchos vascos cruzan la frontera para disfrutar de los pintxos, que suelen ser más asequibles que en Bilbao o San Sebastián. Es una forma estupenda de combinar cultura y tapeo de calidad en una excursión de un día que te dejará con ganas de volver.
Fecha de publicación
7 de febrero de 2026
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