
Si caminas por las Siete Calles de Bilbao, es fácil que termines pasando por el Cantón de Artecalle. Allí, en el número 35, se encuentra la Bodega Joserra, un sitio que parece haberse detenido en el tiempo mientras el resto de la ciudad se moderniza. No esperes encontrar una decoración minimalista ni platos con nombres complicados; aquí lo que manda es la solera de un local que lleva abierto desde enero de 1926. Lo curioso de su origen es que nació oficialmente como taberna gracias a una multa municipal. Magencio Trigueros, el fundador, recibió una sanción de 121,87 pesetas por vender vino a la gente en la calle. Al pagar la multa, le dieron la licencia de taberna y así empezó una historia que ya va por la cuarta generación de la familia Trigueros.
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Entrar en la bodega es sumergirse en el Bilbao de toda la vida. Las paredes están llenas de recuerdos: un lauburu, una ikurriña, el póster del Athletic y, por supuesto, el acta de aquella multa de 1924 enmarcada como un trofeo. El ambiente es de los que ya quedan pocos, donde se mezclan los txikiteros que llevan yendo cincuenta años con gente joven que busca algo auténtico. Una de las cosas que más llama la atención es su forma de servir el vino. Mantienen la tradición de la caña, una boquilla que se pone en las botellas pequeñas para beber directamente, de forma parecida a un porrón. Es un ritual que define el txikiteo en este rincón y que sigue siendo su seña de identidad hoy en día, en pleno marzo de 2026.
En cuanto a la comida, la carta es corta pero va directa al grano. La estrella indiscutible es el bocadillo de bonito con divisa. No es un bocadillo de conserva cualquiera; el bonito se desmiga con paciencia en aceite para que quede jugoso y suave. La divisa es el toque que le da carácter: una alegría riojana (guindilla asada) que aporta un picor equilibrado sin llegar a tapar el sabor del pescado. Todo esto se sirve en un pan crujiente que absorbe el aceite y se acompaña con unas anchoas del Cantábrico. Si no te apetece pescado, también tienen opciones clásicas como el queso manchego con vino, el chorizo de Salamanca o el jamón, siempre apostando por productos sencillos pero de buena calidad.
Es un sitio perfecto para ir de paso durante una ruta de pintxos o para quedarte un rato charlando en sus mesas de madera. Al estar ubicado entre Artecalle y Tendería, es un punto de encuentro muy natural si estás por la zona del mercado de La Ribera. No es un restaurante para una cena formal, sino una tasca viva donde se va a disfrutar de un buen trago y un bocadillo que sabe a lo que tiene que saber. Los precios son bastante contenidos, moviéndose en un rango económico que permite disfrutar de la experiencia sin complicaciones. Si buscas entender por qué el Casco Viejo sigue teniendo esa magia especial, pasar por el Joserra es una de las formas más directas de comprobarlo.
Fecha de publicación
26 de marzo de 2026
Sitio Web
Visitar WebUbicación
Cómo llegarPrecio
€
Teléfono
944 04 72 38Cocina
T, a, p, a, s, ,, , T, r, a, d, i, c, i, o, n, a, l, ,, , E, s, p, a, ñ, o, l, a
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