
El Museo de Bellas Artes de Bilbao reabre el 6 de octubre tras una renovación integral que cambia bastante las cosas. La ampliación, firmada por los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte bajo el nombre «Agravitas», añade seis mil metros cuadrados al edificio, que ahora alcanza una superficie total de 13.914 m². La colección se ha repensado bajo el título «Bildu(e)mak - Colecciones» y reúne cerca de mil piezas, con más de 150 incorporaciones inéditas, en un recorrido que va desde la Antigüedad hasta la actualidad. Durante la primera semana de apertura, el acceso es gratuito.
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La visita se organiza en dos bloques cronológicos repartidos por los dos edificios. En el histórico se exponen las obras desde la Antigüedad clásica, el medievo, el Renacimiento y el Barroco, además del arte japonés que dejó María de Arechavaleta en 1955. En el moderno se concentran las vanguardias, el surrealismo —con piezas pioneras de Max Ernst—, la abstracción de posguerra y la creación contemporánea. El cambio se nota también en las paredes: la planta baja, dedicada a los siglos antiguos, se mueve en tonos pastel —rosas, verdes o azules—, mientras que la planta superior, la del siglo XX y la contemporaneidad, es un espacio diáfano, luminoso y blanco.
En cifras, la colección permanente supera las 10.000 piezas, con más de 6.000 obras en exposición permanente y 600 en la temporal, y una cronología que va del siglo XII hasta hoy. Se distribuye en cinco secciones: Arte antiguo, Arte moderno y contemporáneo, Arte vasco, Obra sobre papel y Artes aplicadas. La columna vertebral es la escuela española, junto al arte vasco en la Edad Contemporánea, con presencia también de las escuelas flamenca, holandesa e italiana y de ejemplos europeos de los siglos XIX y XX. Un detalle con peso propio: hay cerca de cien artistas mujeres, unas 150 piezas —aproximadamente una obra femenina por sala—, con nombres como Sofonisba Anguissola, Rosa Bonheur, Graciela Iturbide, Olga Sacharoff, Remedios Varo, Esther Ferrer, Cristina Iglesias, Marisa González y Cindy Sherman. En la primera sala, una fotografía de Lorea Alfaro (Lizarra, 1982) dialoga con el kouros de la Grecia arcaica.
Entre lo que se puede ver hay Románico, pintura hispanoflamenca de Bartolomé Bermejo, retratos de corte, El Greco, Murillo y Zurbarán, y en el tramo más reciente, cubismo, informalismo, arte pop y corrientes conceptuales. La colección se ha ido nutriendo de donaciones como las de Ordóñez-Falcón, Begoña María Azkue, Óscar Alzaga, Bergé y Cía S.A. y Roberto Sáenz de Gorbea, además del depósito de Max Ernst y la colección Arango. En 2018 entró por donación la obra «Bilbao» de Richard Serra y en 2024 se adquirió el paisaje «Plaza de toros de Sevilla» (1868) de Mariano Fortuny.
El museo nació en 1908 y es Bien de interés cultural, declarado monumento el 1 de marzo de 1962, con la referencia RI-51-0001424. Desde el 20 de marzo de 2017 lo dirige Miguel Zugaza. Desde 1985 cuenta con una biblioteca que reúne unos 33.000 monografías, 300 títulos de publicaciones periódicas y 33.500 catálogos de mano y folletos, además de la base de datos ARTEDER.
Fecha de publicación
28 de septiembre de 2026
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