
El domingo pasado, el Muelle Evaristo Churruca volvió a sonar a txistu. A las 13:00 horas, en las canchas de baloncesto que durante las noches acogen los conciertos grandes, se celebró el 66º Alarde de Txistularis, el acto que puso el punto final a la Aste Nagusia de Bilbao, celebrada del 22 al 30 de agosto. Es una de las citas más sonoras y queridas de las fiestas, y además gratuita, algo que explica por qué sigue reuniendo a tanta gente año tras año.
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La organización corre a cargo de la Banda Municipal de Txistularis de Bilbao, dirigida por Txaber Fernández, que asumió el testigo del Alarde en 2005. Para esta edición reunió a cerca de ochenta txistularis llegados de distintos puntos de Euskal Herria, que compartieron escenario con un elenco bastante amplio. El repertorio mezcló melodías del patrimonio musical vasco con arreglos contemporáneos y propuestas nuevas, y este año incorporó por primera vez la energía y el estilo de Moonshine Wagon, una formación alavesa que se mueve entre el bluegrass, el folk, el rock y la música tradicional vasca. Los arreglos musicales llevan la firma de Xabier Zabala, Peio Irigoien, Iñaki Urkizu, J. Astiazaran, J. L. Eguiluz y J. Ignacio Ansorena.
Entre los títulos que sonaron están 'Ohorezko Kontrapasa', 'Zazpi Kaleetatik', 'Kaixarranka', 'Txoria Txori', 'Xiberuko Dantzak', 'Euskaldunak Gara!', 'Erraldoien Balsa' y 'Molinatxo', además de composiciones de Moonshine Wagon adaptadas para la ocasión. La actuación tuvo además un homenaje a Gaztedi Dantza Taldea, la agrupación de Santutxu que celebra su 75 aniversario, y contó con la participación de los Gaiteros de Bizkaia, la bertsolari Oihana Iguaran y los gigantes y cabezudos de Birakari. La banda no estuvo sola: la acompañaron un quinteto de metales, el pianista Ignacio Arakistain, el guitarrista Íñigo Eskubi, el bajista Amaiur Cajaraville, el batería Ander Zulaika y el Coro San Antón, dirigido por Alfredo Hurtado de Saratxo.
Para la Banda Municipal de Txistularis, el Alarde fue el broche de una semana muy cargada. Antes del domingo había pasado por el Txupinazo del 22 de agosto en el Teatro Arriaga, una kalejira el 24, un concierto en la Plaza Santiago el 25, el concierto conjunto con la Banda Municipal de Música y los Ballets Olaeta el 26, otra kalejira el 27 y la recepción oficial en el Ayuntamiento el 28. Así que el Muelle Churruca no fue solo el cierre de la Aste Nagusia, sino también el último capítulo de una presencia casi diaria de la banda durante las fiestas. Queda ya el eco del domingo como recuerdo de una Aste Nagusia que se despidió con el sonido más tradicional de Bilbao.
Fecha de publicación
31 de agosto de 2026