
Si te apetece un plan tranquilo para estos meses de invierno, Betanzos tiene una oferta fluvial que es un auténtico descubrimiento. La ciudad, como sabes, vive abrazada por el Mandeo y el Mendo, y esa confluencia crea un entorno de ribera y ría que es perfecto para desconectar, especialmente ahora que el paisaje está más desnudo y la fauna se deja ver mejor.
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El paseo más accesible y que te permite combinar el encanto urbano con la naturaleza es el que recorre el corazón de la villa. Puedes empezar en la Plaza de García Hermanos y dirigirte hacia la Ponte Vella. Desde allí, sigues el Paseo Fluvial o del Malecón aguas abajo. Esta ruta te lleva a rodear el casco antiguo hasta la confluencia de los dos ríos, donde empieza el estuario de la ría. Es un recorrido fácil, ideal para una mañana de domingo. Si quieres alargarlo, puedes seguir el sendero conocido como Paseo Fluvial dos Caneiros (SM.19), una ruta lineal de unos 10 kilómetros (ida y vuelta) que te lleva hasta el famoso Campo dos Caneiros. Es una caminata de dificultad baja, perfecta para hacer en familia o simplemente para estirar las piernas sin complicaciones.
Lo interesante de estos paseos urbanos en invierno es la oportunidad de hacer birdwatching sin salir de la ciudad. Una vez que llegas a la zona del estuario, es fácil ver especies vinculadas al medio fluvial y rural, como el ánade azulón, el andarríos chico o la lavandera cascadeña. Si tienes suerte, incluso puedes avistar rapaces como el busardo ratonero o el gavilán sobrevolando la zona. El paseo te permite ver cómo la ciudad se funde con la Reserva de la Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, de la que Betanzos forma parte.
Si buscas algo un poco más inmersivo en el bosque de ribera, tienes que ir a la zona de Chelo, que aunque está en Coirós, es el punto de partida clave para muchas rutas del Mandeo. Aquí se encuentra el Aula de la Naturaleza, y desde allí parten senderos que se adentran en las fragas. Una opción muy popular es la Ruta del Zarzo, un itinerario circular de unos 6,3 kilómetros de dificultad media. Este recorrido te lleva por un relieve más abrupto, pasando por la minicentral hidroeléctrica do Zarzo y las ruinas del antiguo balneario de O Bocelo. En invierno, la falta de hojas en los árboles facilita la observación de aves forestales como el mirlo acuático europeo, el martín pescador o el reyezuelo listado. Recuerda que, al ser un terreno más irregular y con posibles rocas húmedas, es recomendable llevar buen calzado.
Para los que prefieren disfrutar del río sin caminar, Betanzos también ofrece experiencias náuticas de turismo lento. La Asociación náutica A-02 Velas organiza rutas por la ría de Betanzos y el río Mandeo utilizando un catamarán eléctrico. Esto es un planazo para el invierno, ya que te permite apreciar el paisaje a un ritmo tranquilo, con cero ruido y cero emisiones. Estas experiencias están diseñadas para el disfrute de la naturaleza, con alternativas que incluyen avistamiento de pájaros o simplemente apreciar la calma del estuario. Es una forma diferente y muy respetuosa de vivir el carácter fluvial de Betanzos, observando la fauna desde el agua en lugar de la orilla.
En resumen, ya sea que elijas el paseo fácil por el Malecón, la ruta más boscosa en Chelo, o una experiencia de turismo lento en catamarán, los ríos Mandeo y Mendo ofrecen un refugio natural perfecto para una actividad de ocio invernal, combinando historia, tranquilidad y mucha vida salvaje.
Fecha de publicación
25 de enero de 2026
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