
El otoño en Betanzos tiene una manera muy concreta de contarse, y este año lo hace a través de sus roteiros, una propuesta cultural y gastronómica para redescubrir la comarca que se ha ganado un hueco fijo en la temporada. De todo lo que se puede hacer, dos experiencias se llevan la mayor parte del interés: la ruta del vino y la visita al pueblo de Illobre. Las dos funcionan igual de bien para quien quiere ver la comarca sin prisa.
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La ruta del vino se enmarca en el programa 'Agua, vino y piedra', que junta patrimonio, naturaleza y enología. Una de sus versiones más reconocibles es el recorrido guiado por el paseo fluvial del río Mandeo, donde se explica cómo el paisaje del río ha estado ligado históricamente a la actividad vitivinícola. La jornada se completa con una cata de vinos de Pazos de Brigante, y el gran protagonista es el Branco Lexítimo, una variedad autóctona con IGP que Luis Paadín califica como excelente y como una de las mejores que podemos tener. En la Ciudad de los Caballeros, donde antes había unas veinte bodegas y hoy quedan solo cuatro o cinco activas, se colocan hojas de laurel en el Puente Nuevo, en la carretera del Mandeo y en la zona de la Condesa, donde está el Furancho Cholas.
La otra pata del roteiro es Illobre, un pueblo del corazón del Golfo Ártabro que esconde el Pazo de Illobre, una casa señorial del siglo XVI situada en la parroquia de Santa María de Pontellas. Pertenece a la Fundación Condado de Taboada, que asumió su gestión tras la muerte en 2013 de la última propietaria, Amelia González de la Maza, y está declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y BIC. Por sus estancias pasaron personajes de peso: aquí nació Francisco Aguiar y Seijas, arzobispo de Nueva España en el siglo XVII, y también lo habitó Francisco Gil de Taboada y Lemos, virrey de Perú. La finca, de más de dos hectáreas, se está recuperando gracias al proyecto Solidarity Gardens, con voluntariado internacional que llega desde Turquía hasta Nueva Zelanda; su director, Fabián García, avanza que una de las aspiraciones es recuperar los antiguos viñedos de Blanco Legítimo.
El pazo abrió al público por primera vez el jueves 30 de octubre de 2025, con una treintena de vecinos en la primera visita guiada que duró casi dos horas. Hoy los voluntarios trabajan en los jardines, la huerta y los invernaderos —en el huerto ya lucen los grelos de Monfero— y tienen en proyecto recuperar las antiguas colmenas y el cultivo de la avea moura, la avena negra gallega. El recorrido muestra la fachada principal con su escudo de armas, la antigua bodega que conserva su prensa y almacena botellas de vino avinagrado, y la capilla, la iglesia barroca de A Angustia construida en 1750, ahora abierta a todos los feligreses. La finca conserva además un cementerio de mascotas, una pagada que recuerda a las desaparecidas de O Pasatempo y una pequeña plantación de tabaco. El Concello espera incluir este itinerario en su programa de Turismo.
Para quien no conozca el contexto, Betanzos es una de las joyas medievales de Galicia, con su casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico y los ríos Mandeo, Mendo y Mero dibujando el paisaje junto a la ría. Los roteiros de otoño son, en el fondo, una excusa para acercarse a esa mezcla de piedra, agua y vino que define la comarca.
Fecha de publicación
12 de octubre de 2026
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