
Hay sitios que no parecen encajar con el lugar en el que están, y el Parque del Pasatiempo de Betanzos es uno de ellos. A primera vista, es un jardín gallego más, pero en realidad es un ejemplo excepcional de parque enciclopédico, uno de los pocos que quedan en Europa. Lo levantaron los hermanos Juan y Jesús García Naveira, dos betanceiros que emigraron a América, hicieron fortuna y volvieron para dejarle a su ciudad natal un programa filantrópico que incluía escuelas, infraestructuras y servicios. La construcción empezó en 1893 y se prolongó hasta 1914, año en el que la Primera Guerra Mundial truncó muchas obras en Galicia. En su mejor momento, el recinto ocupaba cerca de 90.000 metros cuadrados sobre unas nueve hectáreas; hoy se conserva una parte significativamente menor.
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El parque se organizaba en dos partes. La baja, hoy desaparecida, reunía jardines, estanques y espacios de recreo. La alta era el parque enciclopédico, y se dividía en dos secciones. El Jardín, de unos 80.000 metros cuadrados y estilo romántico inglés con toques barroco eclécticos, quedaba separado de la ciudad por el río Mendo y albergaba la Avenida de los Emperadores Romanos con bustos de mármol, la Avenida de los Álamos con reproducciones de literatos como Cervantes, Dante, Dickens o Hilton, bancos pintados con banderas de distintos países y varias fuentes. Destacaban los grandes estanques, como el de los Papas, con hasta cien figuras de cemento, y el Japonés. El Pasatiempo propiamente dicho, el Parque Enciclopédico de Atracciones, ocupaba unos 8.000 metros cuadrados aprovechando la ladera de la montaña, con cinco niveles conectados por cuevas artificiales, grutas, pasadizos y escalinatas.
En el primer nivel estaba el Estanque del Retiro, de 44 metros de largo por 15 de ancho, con una isla, un templete oriental, relieves con palabras como Patria, Libertad, Fraternidad y Legalidad, y figuras como la Torre de Hércules y un globo aerostático, además del Muro de los Azulejos con mapas de cemento del Canal de Panamá, la Muralla China y las Pirámides de Egipto. El segundo nivel se alcanzaba por la Gruta de la Recoleta, con estalactitas y lianas, y reunía esculturas de animales a tamaño natural y relieves de un viaje a Egipto. El cuarto nivel albergaba un zoológico con llamas, lobos, un yak que fue regalo de Alfonso XIII, cisnes y un Arca de Noé.
El parque llegó a figurar en las guías de viajes de Europa y era parada obligatoria para los peregrinos del camino inglés. Tras la muerte de Don Juan en 1933 empezó la decadencia: se arrancaron tuberías, la carretera de circunvalación de los años cuarenta deshizo la muralla y en los cincuenta se plantó lúpulo en la zona del Laberinto. En 1970 se rellenó con escombros el Estanque de los Papas. El ayuntamiento compró la finca en 1986 para adecuarla y abrirla de nuevo al público. Hoy se considera un precursor de los actuales parques temáticos y una de las creaciones culturales más singulares de finales del siglo XIX en Galicia. En honor a ese mecenazgo, la plaza principal de Betanzos lleva el nombre de los hermanos García Naveira y allí se trasladó la estatua de ambos.
Fecha de publicación
27 de agosto de 2026
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