Si has cruzado la plaza estos días, habrás visto que la estatua de los hermanos García Naveira está en pleno proceso de limpieza. Es el momento perfecto para recordar quiénes eran realmente Juan María y Jesùs, más allá de ser los nombres que le damos a la plaza principal de Betanzos. Estos dos hermanos nacieron a mediados del siglo XIX en una familia de labradores y, como tantos otros gallegos, pusieron rumbo a Argentina siendo muy jóvenes, en 1869 y 1871. Allí no solo les fue bien, sino que montaron empresas potentes como la importadora Etchegaray Arriarán y Cia. Lo que los hace diferentes es que, en lugar de quedarse disfrutando de su fortuna en Buenos Aires, decidieron que su éxito tenía que servir para mejorar la vida de la gente en su pueblo natal, que por aquel entonces no pasaba por su mejor momento económico.
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La estatua que ahora vemos relucir tiene su miga. Está hecha de mármol de Carrara y, si te fijas bien en los detalles, cuenta mucho sobre ellos. Juan aparece hablando por un auricular de teléfono, algo que en su época era el colmo de la modernidad, mientras se apoya en Jesùs, que señala hacia adelante. En la parte de atrás hay un pedestal con libros donde se lee la palabra 'copiador', un guiño a su faceta como comerciantes. Originalmente, esta escultura no estaba en la plaza, sino en el Parque del Pasatiempo, colocada de forma que 'miraba' a la estatua de la Caridad. Fue en 1983 cuando el ayuntamiento decidió traerla al centro de la ciudad para celebrar los cincuenta años de la muerte de Juan. Por el camino ha sufrido de todo, desde plantas de lúpulo que le rompieron un dedo a Jesùs en los años 50 hasta la restauración más seria que se le hizo en 2016.
Pero su huella en Betanzos va mucho más allá de ese bloque de mármol. En 1908 crearon el Patronato benéfico-docente García Hermanos con medio millón de pesetas de la época, una cifra astronómica. Gracias a ese dinero se levantó el asilo, el Hospital de San Miguel y el lavadero pùblico, además de varias escuelas. Juan María, que volvió definitivamente a España en 1893, se construyó una casa de estilo ecléctico preciosa y se volcó en estos proyectos hasta que murió en 1933 a los 83 años. Jesùs, por desgracia, falleció mucho antes, en 1912, tras un accidente de coche en Argentina. De hecho, la estatua fue un homenaje que Juan quiso dedicarle a su hermano, por eso aparecen juntos y en una actitud tan cercana, reflejando esa unión que mantuvieron tanto en los negocios como en su labor filantrópica.
Es interesante pensar que cada vez que pasamos por delante de ellos para ir a tomar algo o hacer recados, estamos viendo el resultado de una historia de superación y generosidad que cambió la cara de Betanzos. No solo nos dejaron monumentos o edificios ùtiles, sino una identidad ligada a esa idea de que, si te va bien fuera, lo lógico es volver y echar una mano en casa. El Parque del Pasatiempo es quizás su obra más personal y compleja, pero la estatua de la plaza sigue siendo el punto de encuentro por excelencia, el recordatorio diario de que dos hijos de labradores acabaron siendo los mayores benefactores que ha tenido la ciudad, recibiendo incluso la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia en 1913 por todo lo que hicieron por nosotros.
Fecha de publicación
19 de marzo de 2026
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