
Oye, ¿te has parado a pensar alguna vez en la gente que está detrás de las tradiciones que damos por sentadas? En Betanzos, cuando llega la noche del 16 de agosto y el Globo de San Roque se eleva sobre la Plaza García Naveira, todos miramos al cielo, pero la verdadera magia ocurre en los meses previos, en un trabajo artesanal que es pura dedicación.
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Este año, la tradición ha sido más protagonista que nunca, no solo porque el Globo volvió a surcar el cielo en agosto de 2024 tras un año de ausencia, sino porque se acerca su 150 aniversario en 2025, desde que Claudino Pita Pandelo tomó las riendas en 1875 y le dio su diseño actual. A raíz de este hito, la Fundación Globo de San Roque organizó un homenaje muy emotivo en noviembre de 2025 para reconocer a las personas que, más allá de la familia Pita, mantienen vivo este ritual.
Imagínate el curro: el Globo es el aerostato de papel más grande del mundo, con unos 25 metros de altura y 16 metros de diámetro. No lo hace una fábrica, sino un equipo de voluntarios y amigos de la familia Pita. La labor empieza meses antes, a veces hasta tres, cortando y pegando los 1.500 papeles de estraza que forman los 16 cuarterones. El pegamento es el tradicional engrudo de harina de centeno, cuya receta y elaboración es parte del secreto familiar. Y claro, cada cuarterón lleva ilustraciones satíricas sobre la actualidad, hechas por artistas locales, que le dan ese toque de humor tan nuestro.
La familia Pita, que ha pasado el testigo de generación en generación —desde Claudino a su hijo Jaime Pita Otero, y luego a sus nietos Emilio y Jaime Pita Varela—, siempre ha contado con un equipo de gente que se involucra por pura pasión. El homenaje de la Fundación se centró en 12 personas que son, en palabras de la alcaldesa María Barral, "imprescindibles" para que el Globo vuele.
Entre los reconocidos estaban Pilar Pita (quien lidera el equipo actual), Tino Tomé, Rocío Manso Falcón, Eugenio García Cruz, Miguel Rodríguez Galán, Suso Carro, Sito Miramontes, Sergio Abeledo, Jesús Pita, Manel Carro, Ángel Carro y Juan Carlos Rodríguez. Recibieron un pin de plata con la figura del Globo, hecho por una artesana local, y firmaron el libro de oro de la ciudad. Para cerrar el acto, soltaron una pequeña réplica del aerostato en la Praza da Constitución, un detalle que simboliza la continuidad de la tradición.
Las historias de estos colaboradores son increíbles. Por ejemplo, Miguel Ángel Rodríguez lleva 47 años en esto, y es el encargado de coordinar el lanzamiento desde abajo, dando las indicaciones para las maniobras. Tino Tomé empezó a colaborar con solo 8 años y ya suma 39 años de dedicación. Como él mismo dijo, "vas cogiendo la maña" con el tiempo. Es una labor que se aprende en el taller, no en libros, y que se transmite por lazos de amistad y vecindad. Es un trabajo que requiere precisión, especialmente en el lanzamiento, donde unos 20 voluntarios manejan el fuego de pachuzos (manojos de paja) y chorizos (papeles con aceite) para calentar los 2.300 m³ de aire necesarios para que el Globo ascienda majestuoso. La Fundación también anunció que está preparando un homenaje póstumo para todos aquellos colaboradores que ya no están, reconociendo que esta tradición es un patrimonio colectivo.
Fecha de publicación
03 de enero de 2026
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