
Hay una forma muy particular de mirar el casco histórico de Betanzos estos días, y es levantando la vista. Desde el 27 de julio y hasta el 27 de agosto, los balcones de sus calles se han convertido en una galería al aire libre gracias a la XVIII Bienal de Pintura Balconadas, un certamen que el Ayuntamiento y la Fundación Manuel Villuendas Pena organizan cada dos años y que ya forma parte del calendario cultural de la ciudad. La idea original fue del artista Jesús Núñez, que quería sacar el arte de las salas de exposición y llevarlo directamente a la calle, y el resultado es un recorrido por el que se puede pasear sin pagar entrada, con la arquitectura medieval como marco de las obras.
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Esta edición reúne cerca de un centenar de piezas colgadas completamente a la intemperie, firmadas tanto por artistas profesionales como por aficionados de los cinco continentes: España, Italia, Estados Unidos, las Islas Baleares, Canarias y más allá. No es cualquier cosa exponer al raso durante un mes entero, así que el concurso exige materiales de alta resistencia y soportes flexibles —lienzo, tela de saco, lona o plástico— que no se alteren con el agua, con dimensiones que van desde los 120 por 160 hasta los 150 por 200 centímetros. La primera edición se celebró en el mes de Santiago de 1988, y desde entonces el certamen se ha convertido en una de las citas artísticas más reconocibles de Galicia.
El jurado, encabezado por la artista madrileña Isabel Pintado, afincada en A Coruña y directora del certamen desde 2010, ya ha hecho su recorrido y su análisis para determinar la obra vencedora y los accésits. La entrega de premios está prevista para el 13 de agosto, y ahí se reparten 5.000 euros del primer premio indivisible y dos accésits de 1.500 euros cada uno, abonados por la Fundación Manuel Villuendas Pena, además de hasta tres Menciones de Honor sin premio económico pero con diploma acreditativo.
Para quien no haya participado nunca, conviene saber cómo funciona el proceso. El plazo de admisión de obras estuvo abierto del 29 de junio al 20 de julio, con horario de mañana y tarde, y las piezas se entregaban en el Edificio Archivo, en la Plaza de Galicia, o se remitían por correo. Una vez terminada la exposición, los autores podrán retirar sus obras del 4 al 18 de septiembre en esa misma dirección. Mientras tanto, el casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1970, ofrece el telón de fondo ideal: sus orígenes se remontan a tiempos prehistóricos, aunque en 1219 el rey Alfonso IX trasladó la población a su ubicación actual, y aún conserva tres puertas medievales de la antigua muralla —la del Puente Nuevo, la del Cristo y la del Puente Viejo—, además de las iglesias de Santa María de Azogue y San Francisco y los pazos de Bendaña y Lanzós. Con las obras colgadas en los balcones, el paseo por estas calles se convierte en una visita distinta a lo habitual.
Fecha de publicación
4 de agosto de 2026
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