
Hay fechas que cambian el mapa de una ciudad, y en Betanzos esa fecha es el 13 de febrero de 1219. Ese día, el rey Afonso IX concedió el privilegio de trasladar la villa desde San Martiño de Tiobre hasta el castro de Untia, un cambio de sitio que ocho siglos después sigue marcando el carácter del municipio. La celebración del octavo centenario se abrió con una jornada muy simbólica que reunió a autoridades y vecinos en torno a ese traslado.
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El acto comenzó a las diez de la mañana en la iglesia de San Martiño de Tiobre, el antiguo núcleo primigenio de Betanzos, donde se celebró un homenaje histórico al traslado. Después, la alcaldesa María Barral, acompañada por la corporación local y la vecindad de Tiobre, descubrió un monolito en el centro social de Betanzos O Vello que reproduce el privilegio firmado por Afonso IX en 1219. La recepción oficial tuvo lugar en la sala capitular del Concello, con la presencia del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Deputación, Valentín González Formoso, el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, el rector de la Universidade da Coruña y la Valedora do Pobo, entre otras autoridades. Para cerrar la mañana, la alcaldesa inauguró la exposición 'Oito séculos en oito obxectos' en la plaza dos Irmáns García Naveira.
Para entender el traslado conviene saber qué eran esos dos sitios. El castro de Untia es un poblado castrejo sobre el que se asienta la actual ciudad, en la zona más alta de la colina, donde hoy queda la plaza de la Constitución; el fuerte era entonces propiedad del Monasterio de Sobrado. San Martiño de Tiobre, en cambio, es la iglesia parroquial de Tiobre, uno de los ejemplos mejor conservados de románico rural de finales del siglo XII y principios del XIII en la provincia de La Coruña, y por allí pasaba el Camino Inglés que guiaba a los peregrinos que venían desde Ferrol y Pontedeume hacia Santiago de Compostela. El castro de Untia se descubrió arqueológicamente por accidente, cuando las obras de un hotel en el número 8 de la rúa do Castro tropezaron con un foso que los arqueólogos interpretaron como la línea externa del poblado.
El aniversario también ha servido para poner el foco en el patrimonio que rodea el casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1970. Se conservan tres de las cuatro puertas medievales: la Puerta del Puente Nuevo, la Puerta del Cristo y la Puerta del Puente Viejo. El Pazo de Lanzós se levantó entre 1620 y 1625, y el Pazo de Illobre es una casona privada del siglo XVI con torre y jardín cuyo interior no se puede visitar. Y para quien prefiera el verde, la Ruta de los Molinos del Río Pelamios, también conocida como de las Carañas, es un paseo llano de 1,8 kilómetros con hasta diecinueve molinos antiguos y tres carañas, que arranca cruzando el puente de madera sobre el río Mandeo.
La plaza que acoge la exposición, la de los hermanos García Naveira, también tiene su historia: Juan María y Jesús García Naveira nacieron en Betanzos, hicieron fortuna en Argentina y devolvieron mucho a su tierra, con el parque del Pasatiempo, el asilo, el Hospital de San Miguel, el lavadero público y varias escuelas. La estatua que los representa en escala real se trasladó a esta plaza en 1983, después de haber estado en el Parque del Pasatiempo frente a la estatua de la Caridad.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026