
Benidorm tiene un cerro que no suele salir en las postales: el Tossal de la Cala, un yacimiento arqueológico levantado sobre un promontorio de cien metros en la parte sudoeste de la ciudad, justo entre la Cala de Poniente y la Cala de Finestrat. Está pegado al mar, declarado Bien de Interés Cultural y, lo mejor para quien vive aquí, abierto los 365 días del año y sin pagar entrada.
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Lo que se visita es un castellum, un fortín militar romano levantado entre los siglos II y I antes de Cristo. La historia lo sitúa en torno al año 77 a.C., cuando el general Quinto Sertorio lo mandó construir para fortificar la zona, junto a otros asentamientos de la provincia de Alicante como Altea, Calpe, Denia, Moraira y la sierra del Montgó, que sirvieron de base a sus ejércitos durante las Guerras Sertorianas. La primera excavación fue obra del padre Belda en 1944; después llegaron Miquel Tarradell y Francisco García Hernández en 1965 y 1984, y en julio de 2013 la profesora Feliciana Sala Sellés dirigió una cuarta campaña que confirmó que se trataba de una fortificación y no de muros de casas, como se creía hasta entonces.
El acceso es gratuito y el horario es amplio: de lunes a viernes de 08:00 a 20:00 y sábados y domingos de 09:00 a 18:00. Hay audioguía y paneles informativos para orientarse por libre, y también visitas guiadas gratuitas con aforo limitado que se reservan por correo electrónico (visitatossal@benidorm.org o patrimonihistoric@benidorm.org), en horario de viernes de 17:00 a 20:00 y sábados y domingos de 10:00 a 13:00, con una visita cada hora.
El entorno acompaña. En el cerro está la Ermita de la Mare de Déu del Mar y desde el mirador se ven la bahía de Benidorm, las playas urbanas, el Mediterráneo y la Costa Blanca, con el Peñón de Ifach al fondo y el Intempo Building, uno de los edificios más altos de Europa, como referencia moderna. Al pie del cerro queda el Paseo de Tamarindos, zona peatonal en primera línea de playa. Un par de advertencias prácticas: el aparcamiento es escaso, sobre todo en verano, así que conviene dejar el coche en el parking más cercano y subir a pie, con calzado cómodo, agua y protección solar, porque la subida es pronunciada. Y si te quedas con ganas de más, cerca y ya en término de La Vila Joiosa están la Torre del Aguiló, del siglo XVI, y el mirador de La Cruz de Serra Gelada.
Buena parte de lo hallado no está en el propio cerro: los objetos y estructuras conservados se reparten entre el Museo de Prehistoria de Valencia, el Museo Arqueológico Provincial de Alicante, el Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia y el Ayuntamiento de Benidorm. Es un plan tranquilo, gratis y muy cerca de casa, ideal para una mañana distinta sin salir del municipio.
Fecha de publicación
27 de agosto de 2026