
La Serra Gelada es esa pequeña alineación montañosa que separa las bahías de Benidorm y Altea, y que desde hace años protege la ciudad. Con casi seis kilómetros de largo y acantilados de 400 metros que caen al mar, el libro La Serra Gelada. Un paisaje cultural milenario (en catalán, La Serra Gelada. Un paisatge cultural mil·lenari) se propone leerla no solo como naturaleza, sino como un espacio con una huella humana que se remonta a más de 22.000 años.
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El libro lo edita Publicacions de la Universitat d'Alacant, con motivo del Día Internacional de los Museos en l'Alfàs del Pi, y lo coordinan Carolina Frías Castillejo y Francesc Xavier Llorca Ibi. Son 156 páginas en tapa dura, publicadas el 30 de abril de 2026, que reúnen una quincada de artículos interdisciplinarios sobre geología, geomorfología, biodiversidad, historia y gestión del parque. Entre los autores figuran Joan Tort i Donada, Juan Antonio Marco Molina, Pablo Giménez Font, Alfonso Yébenes Simón, Ainara Aberasturi Rodríguez, Ignacio Fierro Bandera, Joaquín Pina Mira, Jaime Fuster Pérez, Joan Piera i Olives, José Santamaría Reos, Vicent Castañer Franch, Ana Sanz Aguilar y Toni Pellicer Gonzálbez. Cuesta 30 euros y lleva los códigos ISBN 978-84-1302-352-6 y EAN 9788413023526.
Para situarse: el Parque Natural de la Serra Gelada es el más visitado de la Comunitat Valenciana y se declaró en 2006, coincidiendo con el vigésimo aniversario de su reconocimiento como parque natural. Abarca 5.564 hectáreas en total, de las cuales 4.908,95 son de ámbito marino y 744,97 terrestres, y se reparte entre Benidorm, Altea y Alfaz del Pi. Dentro quedan puntos que casi todo el mundo reconoce: la Cruz de Benidorm, el mirador del extremo sur; la Torre de les Caletes, un Bien de Interés Cultural del siglo XVI con apenas siete metros de altura y ocho de diámetro; y el Tossal de La Cala, un asentamiento ibérico tardío de los siglos III al I a.C. que más tarde ocuparon los ejércitos de Quinto Sertorio durante las Guerras Sertorianas.
El entorno sigue dando para más. Fuera del parque, pero vinculado, están el Paisaje Protegido del Puigcampana y el Ponotx, declarado también en julio de 2006, y el Paisaje Protegido de la Sierra Bérnia y Ferrer. En Alfaz del Pi está el Museo al aire libre Villa Romana de l'Albir, en la avenida de Oscar Esplà, que guarda un yacimiento tardorromano de una villa noble del siglo IV d.C. con termas bien conservadas y tecnología de realidad aumentada; abrió en octubre de 2011, ha recibido cerca de 150.000 visitantes y en 2021 obtuvo la distinción de Centro Azul. Por la zona también están la Torre Bombarda, otra B.I.C. del sistema de resguardo costero del siglo XVI, y el Centro de Interpretación Faro de l'Albir, abierto desde octubre de 2011. El CEAC Centro de Educación Ambiental de Carabineros, en el Camí Vell del Far, funciona como oficina administrativa del parque desde principios de febrero de 2016, en el antiguo cuartel de 1829, y el CIPM "Los Carrascos", en la calle Facia, va dirigido al público infantil y juvenil con sus zonas de plantas endémicas y su huerto ecológico. El Faro de l'Albir, en la cima del Cabo de la Nao, es del siglo XIX y sirve de punto de partida para las caminatas por una zona donde conviven el halcón de Eleonora y la samaruc, un pez endémico del Mediterráneo. Los itinerarios del parque se marcan por colores según su dificultad: rojo, azul y amarillo.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
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