
Si estás en Benidorm y quieres cambiar el asfalto por piedra, Guadalest es la escapada lógica. Está en la comarca de la Marina Baixa, en la provincia de Alicante, y se sostiene sobre un peñasco a 595 metros de altitud. El municipio tiene 284 habitantes y ocho museos, y fue declarado conjunto histórico-artístico en 1974. Lo que más se reconoce es su castillo y el puente que cruza el río, pero el pueblo da para mucho más.
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El Castillo de Guadalest, también conocido como Castillo de San José, es una fortaleza del siglo XI que levantaron los musulmanes y que corona el pueblo con vistas al pantano. Dentro está la Església de l'Assumpció, y destacan la Torre de l'Homenatge y la Torre de la Penya d'Alcalà. La estructura ha pasado por mucho: dos terremotos en 1644 y 1748 y una voladura en 1708 durante la Guerra de Sucesión. En realidad hubo dos castillos; del segundo, el de la Alcozaiba, situado en la parte baja sobre el pantano, hoy solo queda una torre en ruinas que ha sido restaurada.
Los museos son buena parte del plan. El Museo Municipal de Casa Orduña sirve de acceso al castillo y es el antiguo palacio de la familia Orduña, alcaides de la fortaleza, con más de 1.200 documentos históricos y óleos religiosos. A unos pasos, en la calle de la Iglesia, está el Museo de microminiaturas, donde Manuel Ussà ha esculpido una Estatua de la Libertad en el ojo de una aguja, el Guernica de Picasso en una semilla, los fusilamientos de Goya en un grano de arroz y una Biblia en la sección de un cabello. El Museo Micro-Gigante sigue esa línea, con una plaza de toros en la cabeza de un alfiler y un autorretrato del autor tallado en un grano de arena. El resto del repertorio incluye un museo de instrumentos de tortura con más de 70 herramientas de la Santa Inquisición, un museo etnológico que recrea el Guadalest del siglo XVIII, un museo de vehículos históricos entre Guadalest y Callosa d'en Sarrià, el único museo de saleros y pimenteros de Europa, con más de 20.000 piezas, el museo de Antonio Marco, con maquetas de casas e iglesias y un belén monumental de unas 12 toneladas, y un museo de la bicicleta dedicado a los primeros sesenta modelos construidos.
El Pantano de Guadalest, el «corazón esmeralda» de la Marina Baja, se encuentra al pie de la Sierra de Aitana. Las obras terminaron en el verano de 1966 y la presa, de 94 metros de altura, abastece las huertas de la comarca. La lámina de agua cubre 86 hectáreas y desde un aparcamiento adyacente sale una ruta circular suave de 11,5 kilómetros, con un 75% asfaltado, zonas de baño y pesca permitida desde la orilla.
El casco antiguo se extiende por la ladera hasta la plaza de San Gregorio, con calles de escalones y miradores. Allí está la barroca iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII y atribuida a José Sierra, y una cueva excavada en la roca bautizada como arco de San José. El pueblo se divide en dos núcleos: el intramuros, al que se accede por el portal de San José, y el extramuros. Y si te queda tiempo, a unos quince o veinte minutos están las Fuentes del Algar, en Callosa d'en Sarrià, con cascadas, pozas de agua cristalina y pasarelas de madera en un recorrido de 1,5 kilómetros que se hace en unos cuarenta y cinco minutos.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026
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