
Apenas siete kilómetros al noreste de Benidorm, en el término de l'Alfàs del Pi, hay una ruta que se hace casi sola y que explica buena parte de la historia costera de la Marina Baixa. El Faro del Albir (Far de L'Albir) se alza a 112 metros sobre el nivel del mar, dentro del Parque Natural de la Serra Gelada, y es uno de esos paseos que funcionan igual de bien con niños pequeños que con alguien que solo busca una mañana tranquila al aire libre.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Benidorm y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El recorrido principal son 5 kilómetros ida y vuelta, con 2,5 kilómetros solo hasta el faro, unos 130 metros de desnivel y cerca de dos horas en total. Lo mejor para decidir si encaja en tus planes es que el camino está totalmente pavimentado: se puede hacer con carros de bebé, sillas de ruedas y bicicletas, y se sale desde el Punto de Información del Albir, que tiene aparcamiento asfaltado cerca de la N-332. El sendero actual se construyó en 1961 y desde 2013 luce el galardón Sendero Azul de ADEAC.
El faro en sí tiene historia. Se construyó en 1863 y su linterna se encendió aquel 30 de abril; hasta la década de los sesenta lo habitaron dos fareros y el aceite para la luz llegaba en burro. En 2011 se restauró y hoy funciona con energía solar, y dentro acoge el Centro de Interpretación del Faro del Albir, el primer faro cultural de la Comunitat Valenciana, con entrada gratuita y exposiciones de fotografías antiguas, instrumentos y paneles sobre la navegación y la vida de los fareros. A su lado quedan los restos de la Torre Bombarda, una torre vigía del siglo XVI que Felipe II levantó para hacer frente a la piratería y que en 1996 fue declarada Bien de Interés Cultural.
Lo interesante es que el camino no es una línea recta hasta el faro, sino que va regalando paradas. Hay un túnel de unos veinte metros, varios miradores —el de Alfonso Yébenes Simón, el de la Punta Bombarda y el del Racó del Pallarés—, la antigua Mina de la Virgen del Carmen, donde se explotaba ocre de forma artesanal hasta la primera mitad del siglo XX y aún se ven la vivienda del capataz en ruinas y los pilares que sostenían los raíles para cargar el mineral en barcazas, la cueva Boca de la Ballena y el aljibe del faro, ya reconstruido.
El entorno también da para mirar. La Serra Gelada se declaró parque natural en 2005, con 5.500 hectáreas protegidas, y es uno de los santuarios más importantes para las aves marinas, con praderas de posidonia bajo el agua y delfines mular, gaviotas, gaviota de Audouin y cormoranes moñudos que se dejan ver. Un par de cosas prácticas: el ciclismo está permitido entre las 20:00 y las 10:00, con prioridad para los peatones; se admiten perros atados con correa y recogiendo sus excrementos; y no hay puntos de venta de comida ni baños públicos a lo largo del sendero, aunque al inicio hay fuentes de agua potable. Para las visitas guiadas del centro hay que llamar al 965 889 424. En coche, la zona de aparcamiento gratuito tiene capacidad limitada y en temporada alta suele llenarse antes de las 10:00.
Fecha de publicación
6 de agosto de 2026