
Hay una foto que resume Benidorm mejor que ninguna otra: el skyline de rascacielos recortado contra el mar, visto desde lo alto. Se saca desde la Cruz de Benidorm, un mirador situado a 200 metros de altura en la cima de la Serra Gelada, dentro del Rincón de Loix. Desde ahí arriba se tiene una panorámica de 360 grados con las playas de Levante y Poniente, la Isla de Benidorm al fondo y el Puig Campana, una montaña de 1.406 metros, vigilando desde Finestrat. La orientación hacia poniente permite, además, ver el sol ponerse sobre el mar.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Benidorm y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La ruta para llegar es sencilla. Se puede empezar desde el final de la Avenida de Montecarlo o desde el Punto de Información Turística del Rincón de Loix, al final del paseo marítimo, entre la avenida del Derramador y la calle Gerona. Otra opción es salir desde la calle Hamburgo y desviarse en la primera calle a la izquierda, o desde el extremo de la Playa de Levante tomando la calle Alcalde Manuel Catalán, siguiendo por la calle Sierra Dorada hasta la Avenida de Tokio. Casi todo el recorrido está asfaltado, salvo el tramo final de senda de tierra. A pie, la subida lleva entre 30 y 45 minutos desde la Avenida de Montecarlo, y entre 30 y 60 desde el paseo marítimo, según el ritmo.
Un apunte importante sobre el coche: el acceso en vehículo está restringido a residentes y personas con movilidad reducida. Desde 2020 el Ayuntamiento de Benidorm limita el tráfico rodado en la vía de subida, y en 2024 se reforzaron estas restricciones dentro de la Zona de Bajas Emisiones. Lo más cómodo es aparcar en las zonas habilitadas antes del corte, como la calle Sierra Dorada o la Avenida de Montecarlo, y continuar a pie. La ruta es apta para niños y personas mayores, aunque con precaución, y conviene llevar calzado adecuado, agua, protección solar y gorra, evitando las horas centrales del día. Si se sube de noche, una linterna o un frontal son necesarios.
La cruz tiene su historia. Se colocó en 1961 como parte de una misión religiosa para «purificar» la ciudad ante el auge del turismo y del bikini. La leyenda cuenta que el entonces alcalde, Pedro Zaragoza, viajó en vespa hasta el Palacio del Pardo en Madrid para pedirle al Generalísimo Franco que permitiera el uso del bikini a cambio de colocar una cruz en la cima como símbolo de redención; el historiador Francisco Armillo matiza que la anécdota no es del todo cierta, pues no hay registros municipales. La primera cruz se hizo con dos postes de luz de madera y se subió en una procesión vecinal junto a la iglesia; en 1975 un temporal se la llevó y fue sustituida por otra fabricada con traviesas ferroviarias. A finales de aquel 1961, durante la «Gran Misión» del padre Salvador Perona, se subió a cuestas una cruz de madera el último día, el «Día del Perdón».
Una vez arriba, la Cruz sirve de enlace con otras rutas. Se puede conectar con el camino hacia el Faro del Albir, unos 6 kilómetros que pasan por el Alt del Governador, con sus 438 metros, y por las antiguas minas de ocre; también existen la ruta de los diez rascacielos más altos y la ruta de los mejores miradores. Existe además la travesía de la Serra Gelada, una ruta lineal de 8,7 kilómetros con un desnivel positivo de 800 metros que une el Punto de Información de l'Albir con la Cruz, aunque se considera exigente por las continuas subidas y bajadas. Y una vez al año, el paseo marítimo se convierte en salida de «La Subida a la Cruz», una carrera de 10 kilómetros hasta la cima que deja a la derecha calas como Lusera o Ti Ximo.
Fecha de publicación
28 de agosto de 2026