
El Zoco Árabe volvió a tomarse el casco histórico de Benalmádena Pueblo del jueves 27 al domingo 30 de agosto, cuatro jornadas en las que las calles principales —desde la Calle Real hasta la Plaza de Andalucía y la Plaza Santa Cruz— se llenaron de telas y jaimas. La inauguración fue el jueves 28, con la presencia del concejal Raúl Campos, los ediles Rosa Balbuena, Lucía Camero, José Luis Bergillos y el delegado territorial de Economía de la Junta de Andalucía, Antonio García Acedo. El horario fue amplio: el jueves abrió a partir de las 19:00 y los días viernes, sábado y domingo las actividades se repartieron entre el mediodía, la tarde y la noche.
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La novedad de esta edición estuvo en la cetrería, instalada en la Plaza Santa Cruz, desde donde salían exhibiciones y vuelos de aves rapaces por todo el recorrido, con charlas explicativas y demostraciones. Para los más pequeños, detrás de la iglesia se montó una zona con talleres de tiro con arco y alfarería, tiovivo ecológico, mesas de juegos y un espacio para hacerse fotos con personajes de época, todo de acceso gratuito. En la Calle Real hubo talleres de henna y de tallado en madera, este último a cargo del escultor malagueño Kurt Romero.
La música fue otro hilo conductor. El grupo Al Folk recorrió las calles con pasacalles de música árabe y bailarinas de danza del vientre, y del viernes 28 al domingo 30, a partir de las 22:30, la Plaza de Andalucía acogió conciertos de música sefardí. En lo gastronómico, el parking Montebello se convirtió en zona de tabernas, mientras que el entorno de la iglesia recuperó la tetería árabe y las tabernas medievales. Para moverse, el parking bajo el recinto Los Nadales abría a partir de las 18:00 y desde la costa funcionaban los autobuses 126 y 103 del Consorcio de Transportes.
El Zoco Árabe no es un mercado cualquiera: rinde tributo a la cultura andalusí y, sobre todo, a la figura de Ziryab, Abu l-Hasan Ali ibn Nafi, conocido como «el Petronio de los árabes». Fue un poeta, gastrónomo, músico y cantante musulmán que llegó a la corte omeya de Córdoba procedente de Bagdad en el siglo IX, con el apoyo del califa Abd al-Rahman II, y que revolucionó la música, el canto, la percusión y la gastronomía. Esa herencia se nota en cada rincón del festival, que convierte el pueblo en un mercado medieval ambientado en la época árabe.
La referencia grande es Medina Azahara, Madinat al-Zahra, el yacimiento inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial por la Unesco el 1 de julio de 2018. La ciudad brillante fue edificada a mediados del siglo X por la dinastía omeya de occidente como sede del Califato de Córdoba, fundada por el califa Abd al-Rahman III en el año 936. Tuvo una vida breve, unos setenta años, y fue abandonada durante la guerra civil sucesoria de al-Ándalus entre 1009 y 1010. Hoy se conserva apenas un 10% de la urbe, con monumentos como la Casa Militar, la Puerta Principal y el Salón Rico, y un museo inaugurado en 2009 que ayuda a entender lo que fue aquella ciudad.
Fecha de publicación
3 de septiembre de 2026
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