
Hay una estatuilla que no suele pasar desapercibida en el Paseo Marítimo Virgen del Carmen de Benalmádena: el Manneken Pis, esa réplica del famoso niño orinando que ha vuelto a su sitio tras los trabajos de restauración que los Servicios Operativos del Ayuntamiento terminaron el 9 de septiembre. La intervención se centró en reparar y pintar la fuente en la que está instalada la figura, así que ahora vuelve a estar en condiciones para quien se acerque a hacerle una foto.
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Lo que poca gente sabe es que Benalmádena es la única ciudad de España que tiene una de las siete réplicas oficiales que el Ayuntamiento de Bruselas ha ido regalando por el mundo. La nuestra llegó en 1991, cuando el municipio se hermanó con la capital belga intercambiando sus dos símbolos: la Niña de Benalmádena y el Manneken Pis. La original, por cierto, es una figura de bronce de 1,20 metros obra de Jean de Bologne, instalada en la Grand-Place de Bruselas en 1619, y hoy se conserva en el segundo piso del Museo de la Ciudad, en la Casa del Rey, mientras que en la calle sigue el niño que representa el espíritu libre de los bruselenses. A lo largo de los siglos ha sobrevivido a bombardeos, robos y hasta a un secuestro por parte de estudiantes en 1963, y tiene hasta una compañera, la Jeanneke Pis, y una versión canina, el Zinneke Pis, que hacen honor al mestizaje de la ciudad.
En Benalmádena, la otra mitad del hermanamiento es la Niña de Benalmádena, una escultura de bronce con flequillo y coleta que mira al frente sonriendo con una concha llena de agua en la mano, situada en la fuente de la plaza de España de Benalmádena Pueblo. La diseñó a finales de los años 60 el escultor Jaime Pimentel, se inauguró el 30 de mayo de 1968 y como modelo sirvió la sobrina de un pescador de Almayate, Manolo "El Petaca". La técnica fue la cera perdida en la Fundadora Hermanos Codina de Madrid, y el pie izquierdo conserva la firma J. F. Pimentel. En 2018 se celebró su cincuentenario, y en Bruselas existe una réplica exacta en su honor.
La buena noticia es que el Manneken Pis no es el único motivo para acercarse al paseo. El Paseo Marítimo Virgen del Carmen bordea la costa desde el Castillo El Bil Bil, un palacete neoárabe con aspecto de fortaleza que hoy funciona como centro cultural, hasta el Puerto Marina, uno de los complejos portuarios más reconocidos del Mediterráneo, con más de mil puntos de atraque y Bandera Azul europea desde 1987. Entre un punto y otro hay accesos a las playas, zonas adaptadas para personas con movilidad reducida, fuentes y puntos de alquiler de bicicletas, y por la noche el paseo se llena de terrazas y chiringuitos. Así que, si te apetece una vuelta junto al mar, la foto con el niño orinando es una excusa sencilla para descubrir el resto del recorrido.
Fecha de publicación
12 de septiembre de 2026