
El Castillo El Bil-Bil, el monumento más reconocible de Benalmádena, ha estrenado una renovación integral que se nota nada más cruzar la puerta: una nueva Oficina de Turismo con pantallas digitales y experiencias de realidad virtual para descubrir la historia árabe de la localidad junto al mar. La concejala de Turismo, Presi Aguilera, presentó la apertura como un paso más en la mejora de la atención a los visitantes, y el resultado es un espacio pensado para orientar en varios idiomas sobre turismo, cultura, gastronomía y ocio.
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Lo curioso es que el edificio no es un castillo en el sentido estricto. Se construyó en 1930 con un estilo exótico que mezcla lo neo-mudéjar y lo neo-árabe, con enlucido rojo en el exterior, decoración de azulejos, bajorrelieves y tradición nazarí. La familia Hermann, de origen hispano-francés, se lo encargó al arquitecto Enrique Atencia, que contó con la colaboración de Antonio Santiesteban, restaurador de la Alhambra de Granada. Al principio iba a llamarse Ben-Hassar o Ben Azahar, pero durante la Guerra Civil los Hermann abandonaron el país y lo vendieron. En 1937 lo compró la familia estadounidense Schestrom, que lo bautizó como El Bil-Bil juntando las iniciales de sus miembros: Elsa ('EL'), William (BIL) y su hijo William.
El edificio pasó después por manos del belga Gerard Saintmoux, durante cuyo tiempo sufrió abandono y deterioro, hasta que a principios de los años ochenta el Ayuntamiento de Benalmádena lo adquirió. El entonces alcalde, Enrique Bolín, lo rescató de un proyecto de demolición y puso en marcha su transformación en Centro Cultural; en 1994 se rehabilitó todo el conjunto y su entorno, retirando el muro que cerraba la finca para integrarlo en el Paseo Marítimo. Hoy el castillo conserva cinco salas y un patio central con aforo máximo de cien butacas, formando un conjunto estéticamente armonioso, con espacios expositivos de 49 metros lineales y un piano de cola.
La programación cultural que sostiene el edificio es constante: cada año hay conciertos, exposiciones y conferencias, además de dos certámenes de pintura de ámbito nacional, el Certamen Nacional de Dibujo Felipe Orlando y el Certamen de Acuarela 'Ciudad de Benalmádena', nacidos en 2018 de la fusión de dos muestras con dos décadas de trayectoria. El nombre homenajea a Felipe Orlando, pintor, escritor y antropólogo mexicano-cubano que donó su colección privada de arte precolombino —una de las más importantes de América Precolombina en España, con unas 750 piezas— y transformó su residencia en el Museo de Arte Precolombino Felipe Orlando, en el núcleo antiguo de Benalmádena Pueblo.
Para quien lo tenga como primera parada, conviene saber que la nueva oficina abre de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 y los fines de semana de 9:00 a 15:00, en la avenida Antonio Machado, 78, en Benalmádena Costa. Y si el edificio te resulta familiar sin haber estado nunca, es porque ha hecho carrera en el cine y la televisión: fue escenario de crímenes en 'El coleccionista de cadáveres' (1967), prestó sus exteriores a la serie 'Toy Boy' y apareció en la comedia 'Cuidado con las señoras' (1968).
Fecha de publicación
28 de agosto de 2026
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