
El Moll de la Fusta volvió a llenarse este fin de semana con el Thai Festival Barcelona 2026, que los días 29 y 30 de agosto convirtió el muelle en un rincón de Tailandia junto al mar. La cita, celebrada bajo el lema "Creative Thailand", reunió gastronomía, danza tradicional y Muay Thai en un recinto al aire libre con más de veinte actividades de acceso gratuito, pensadas como un plan familiar y cultural. La organización corrió a cargo de la Embajada Real de Tailandia en España y la Asociación de Amigos de Tailandia Samakkhi, y el festival regresaba después de siete años sin celebrarse.
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La cocina fue uno de los ejes del programa. Las demostraciones culinarias las hicieron restaurantes con el sello Thai Select, una certificación oficial del Ministerio de Comercio de Tailandia que reconoce a los locales que preservan la esencia y las técnicas de la cocina tailandesa fuera de sus fronteras, y que distingue también productos listos para consumir. Entre los participantes en España figuran Petit Bangkok, Thai Noodles, Lamün cuina Thai, LAMAI Thai tapas, Thai Tuk tuk, Bangkok Café, JianCha Tea y Thai food Caravan; en Barcelona, Thai Barcelona Royal Cuisine es el único restaurante con la distinción, abierto desde hace más de veinticinco años. A nivel mundial, el sello certifica a más de 2.000 restaurantes en 77 países.
El otro gran protagonista fue el Muay Thai, conocido como "el arte de las ocho extremidades", el arte marcial nacional de Tailandia, originado a principios del año 1238 con raíces en las antiguas técnicas de combate de los guerreros del reino de Siam. Combina puños, codos, rodillas y piernas, se basa en el Muay Boran y el Comité Olímpico Internacional lo reconoció oficialmente el 20 de julio de 2021. Las demostraciones incluyeron el ritual Wai Kru, el saludo de respeto al maestro, y el Ram Muay, el baile de guerra que precede al combate. A su lado, la danza tradicional tailandesa, con origen en las antiguas cortes reales, mostró sus tejidos de seda elaborados artesanalmente, sus bordados complejos y sus motivos inspirados en la naturaleza, la religión budista y la historia del país. También hubo espacio para el masaje tradicional tailandés, una práctica de presiones puntuales, estiramientos y movimientos corporales inspirados en la sabiduría médica antigua.
El programa se repartió en dos jornadas. El sábado abrió con el acto inaugural, con parlamentos del embajador y bienvenida del Ayuntamiento, y siguió con concursos sobre Tailandia, desfile de trajes típicos, presentaciones turísticas, exhibiciones de masaje y las demostraciones de Muay Thai y danza. El domingo repitió el esquema con danza, masaje, demostraciones gastronómicas de los restaurantes Thai Select, una experiencia participativa de Muay Thai, desfile de moda a cargo de la comunidad tailandesa y acto de clausura. El Moll de la Fusta, en el Moll de Bosch i Alsina, 1, en el Barri Gòtic, es un espacio emblemático del puerto con capacidad para entre 5.000 y 8.000 personas, y el acceso volvió a ser gratuito para todo el público. Según Supamas Yunyasit, ministra consejera de la Embajada, el festival funciona como plataforma para mostrar una Tailandia contemporánea y creativa, más allá de las playas y el turismo.
Fecha de publicación
31 de agosto de 2026
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