
Hay sitios que se explican mejor por lo que se oye que por lo que se lee, y Guzzo es uno de ellos. Está en la Plaça Comercial, 10, en pleno Born, a un paso de las bocas de metro de Jaume I y Barceloneta, y desde que abrió en 2014 funciona con una idea sencilla: juntar gastronomía, coctelería y música los 365 días del año. El local tiene estética de club contemporáneo, con ladrillo visto, tuberías expuestas, murales coloridos, muebles vintage e iluminación cálida, y dentro conviven mesas compartidas, rincones más íntimos, una pista de baile y una terraza para estar al aire libre. Caben unas cien personas, así que no es un sitio para perderse, pero tampoco un sitio donde te sientas apretujado.
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La música es el eje del sitio. Por aquí han pasado más de 3.000 conciertos desde la apertura, y el cartel cambia a diario: jazz, flamenco, bossa nova, tango, ritmos latinos, cubanos, tap dance, burlesque y vocal jazz. Los conciertos son gratuitos si cenas; si solo vas a escuchar, la primera copa cuesta 10 euros. Los lunes, además, el restaurante se convierte en un tablao moderno con cante y taconeo en vivo a partir de las 20:00, con el espectáculo empezando a las 21:00. Y todos los días hay sesión de DJ: los residentes Le Marquis y Fred Guzzo, con más de 70 años de experiencia y una colección de más de 30.000 vinilos, se mueven entre jazzy-things, soul-goodies, funky-rhythms, brazil-beats, latin-kicks, afro y eastern-vibes. Los domingos la sesión empieza a las 18:00 y el resto de días a las 21:00. Las sesiones de DJ invitados se pueden escuchar en vivo por MixCloud, en @guzzobcn.
En la cocina no se quedan atrás. Es de autor, totalmente artesanal y de producción diaria, con producto fresco, orgánico y de proximidad. La carta mezcla tapas españolas y catalanas, platos mediterráneos y opciones vegetarianas, veganas y sin gluten. Entre lo más comentado están las croquetas de rabo de toro, el risotto de calabaza con setas, el entrecot Angus, el calamar a la plancha con alcaparras, la bagna cauda, el pulpo a la brasa con puré de piña y boniato, los Funky Tacos del Mediterráneo, el risotto de verano con manzana verde y almendras, el carpaccio de celeri con tomate seco, trufa y pera cocinada en vino y canela, o los mejillones con salsa de coco y curry. De postre, fondant de chocolate, tiramisú, panna cotta y helado. Los precios rondan los 20-30 euros por persona, con una cena con concierto en torno a los 29 euros, y platos sueltos como el solomillo a la franchute por 11 euros, las gambas mexicanas por 9, el satai de pollo por 7, el coulant de chocolate por 5, el pastel del día por 4 y los rollitos vietnamitas por 6.
Para beber hay una carta de cócteles que ellos mismos describen como divertida, funky y sabrosa, con drinks de aperitivo, clásicos de la casa y daiquiris 'a la Guzzo' como el Passion Guzzo, el Adelita o el Like a Virgin. Y luego están los vinos, clásicos y naturales de pequeñas bodegas, con etiqueta propia: en 2021 presentaron el rosé ZZ, un Pinot Noir de Sitges 100% orgánico producido 'a la francesa' en el Penedès, y en 2023 los blancos 'Le Blanc' y los tintos 'Le Rouge', que solo se venden aquí. Cada mes organizan catas temáticas. La cocina abre de lunes a jueves de 18:00 a 23:00, los viernes hasta las 23:30 y los fines de semana desde las 13:00 hasta las 23:30, con el servicio extendido hasta la madrugada.