
Barcelona tiene un mapa subterráneo que casi nadie conoce, y uno de sus capítulos más recientes está a punto de abrirse. El refugio antiaéreo 312-3, también conocido como el del Mas Guinardó, es un espacio de la Guerra Civil que el Ayuntamiento ha decidido recuperar para el público. Está en el distrito de Horta-Guinardó, con acceso por la calle Antic del Guinardó, justo delante del Mas Guinardó, que hoy funciona como sede de entidades del barrio. La entrada es discreta, una pequeña puerta metálica que esconde unos doce metros de desnivel hasta el fondo.
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El refugio se redescubrió en 2011, durante la reforma del edificio que hoy acoge a las entidades del barrio, cuando se derribó un muro de contención. En realidad ya se conocía su existencia: aparece en el listado de refugios del 9 de diciembre de 1937, bajo la tutela de la Junta Local de Defensa Pasiva, y consta como terminado en el 'Atles dels Refugis de la Guerra Civil espanyola a Barcelona' del 16 de julio de 1938. En aquella época se describía como un refugio subvencionado y terminado durante la guerra, y se levantó con financiación municipal y vecinal: cada familia aportaba una cuota mínima de dos pesetas semanales y una hora de trabajo voluntario. El acceso que se usa hoy lo utilizaban los alumnos de una escuela cercana. En Barcelona se construyeron al menos 1.322 refugios durante el conflicto, y este es uno de los que ha sobrevivido.
Por dentro, la estructura es una galería de mina en forma de T, con techos en volta catalana. Un tramo recorre 47 metros y el otro 34, con unos 120 metros cuadrados en total. No todo está intacto: uno de los túneles quedó interrumpido por los cimientos de un edificio construido en la calle Flors de Maig, y la parte final de la otra galería está inacabada, con un túnel más pequeño donde se ve la roca arenosa del subsuelo. Lo que sí se conserva bien son los detalles: una veintena de puntos eléctricos aún visibles, grafitis como la palabra 'CNT' y la inscripción 'no tocar peligro de muerte' en un armario con el cuadro eléctrico. A un lado hay dos habitaciones, una de las cuales pudo servir de enfermería, y bajando los escalones se encuentra una arqueta por la que circulaba agua de una pequeña mina.
El Ayuntamiento ha sacado a licitación los trabajos de acondicionamiento con un presupuesto de 14.641 euros, con el distrito de Horta-Guinardó y el Servicio municipal de Arqueología al frente. La idea es dejar el proyecto redactado para ejecutar las obras en el próximo mandato, respondiendo a una demanda vecinal que lleva tiempo. De momento, el refugio solo se abre de forma estable durante el festival de arquitectura 48H Open House. En el plano original de 1937 figuraban tres entradas y dos galerías casi paralelas que convergían en la parte baja; hoy solo queda una entrada y un punto de ventilación, por lo que Bombers ha pedido instalar un segundo punto de ventilación natural.
Este espacio se suma a otros refugios ya visitables de la ciudad, como el de la torre de la Sagrera, el 307 del Muhba en Poble Sec, el de la sociedad cultural y deportiva La Lira en Sant Andreu o los de Gràcia, en las plazas del Diamant y de la Revolució. Forma parte del proyecto 'La ciutat dels refugis', coordinado por la Regidoria de Memòria Democràtica, que ha geolocalizado más de 1.361 refugios antiaéreos en un mapa interactivo.
Fecha de publicación
15 de agosto de 2026