
El Poblenou lleva décadas mirando hacia La Escocesa, esa mole de ladrillo que en la calle Pere IV, 345, ha pasado de fabricar productos químicos para estampar telas a albergar talleres clandestinos y, ahora, un proyecto municipal. La antigua fábrica, construida entre 1851 y 1900, debe tomar forma definitiva en 2029: el Ayuntamiento ha planteado convertir sus 11.528 metros cuadrados en un equipamiento que mezcla cultura, economía social, vivienda inclusiva e innovación alimentaria. La inversión ronda los 52 millones de euros, con 27,2 millones municipales y el resto repartido entre Mercabarna, la Generalitat, la Fundació AMPANS y otras entidades.
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El reparto por naves da una idea del tamaño del asunto. La Nave Johnston y Foseco, la más grande con 2.267 metros cuadrados, mantiene la Fábrica de Creación de Barcelona del ICUB, gestionada por la Associació d'Idees EMA, que acoge a más de treinta artistas residentes seleccionados por convocatoria pública y a unos setenta socios usuarios. La Nave Paul se reserva para un centro de arte inclusivo de la Fundació AMPANS, con actividades previstas para 2027 y 2028. Las naves Steegmann y Birkhead, entre las dos unos 3.500 metros cuadrados, sumarán 72 plazas de vivienda social para personas con discapacidad intelectual, con un restaurante-bar o tienda-exposición en la primera. La Nave Klein se destina a un polo de economía social y solidaria bajo una concesión de cuarenta años, y la Nave Shield acogerá el Barcelona FoodLab, un espacio de tecnología agroalimentaria impulsado por Barcelona Activa, Mercabarna y la Generalitat.
El proyecto se enmarca en la reactivación del 22@ Nord, la zona del Poblenou que se ha quedado atrás respecto al resto del distrito, y el alcalde Jaume Collboni lo presentó como parte de la recta final de su mandato. La teniente de alcalde Raquel Gil subrayó la combinación de inversión pública y privada. En julio se anunció además un acuerdo con el Consorcio de la Zona Franca para rehabilitar tres naves más con otros 15 millones de euros, que sumarán espacios para iniciativas emprendedoras junto a la residencia de artistas y el foodlab. En octubre de 2026 el Ayuntamiento desalojó a los últimos ocupantes ilegales del recinto.
La nave Foseco ya funciona dentro de la red de fábricas de creación del ICUB, y en septiembre reabrió tras diez años de obras como edificio inteligente, con oficinas, espacios polivalentes y un taller de impresión por risografía. El conjunto está declarado bien cultural de interés local y conserva detalles curiosos: cuatro chimeneas antiguas en el terrado y un viejo órgano electrónico en el patio que nunca llegó a sonar. El nombre, por cierto, viene de finales del siglo XIX, cuando la empresa Johnston, Shields & Co., de Glasgow, instaló allí a cuarenta operarios escoceses y el barrio empezó a llamarla La Escocesa. La fábrica cerró en 1984, sobrevivió hasta finales de los noventa con una cooperativa de trabajadores y el Ayuntamiento fue adquiriendo el conjunto a partir de 2008, hasta comprar el 93% en 2017 por 10,1 millones de euros, con la intención declarada de evitar que el espacio acabara convertido en viviendas de lujo.
Fecha de publicación
26 de agosto de 2026