
Barakaldo lleva décadas buscando cómo contar su pasado siderúrgico sin quedarse en la placa de piedra, y la respuesta ha llegado en formato digital. El Ayuntamiento ha puesto en marcha Munoa VR Escape Room, una propuesta de turismo inmersivo que utiliza la realidad virtual para que cualquiera pueda ponerse en la piel de un operario del siglo XIX. La experiencia se desarrolla en dos sedes: una sala de realidad virtual de unos 60 metros cuadrados instalada en el antiguo edificio de cocheras de la Finca Munoa, declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno Vasco, y el propio Palacio Munoa, en el barrio de Burceña, construido como residencia de verano en 1860 y reformado en 1916 por el arquitecto Ricardo de Bastida.
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El servicio, impulsado por el área de Turismo que dirige Gorka Zubiaurre, ofrece dos experiencias de escape room cooperativo de 15 minutos por sesión, sin necesidad de experiencia previa y aptas para familias con niños, grupos de amigos o turistas. En la sala de realidad virtual pueden funcionar dos partidas simultáneas, con capacidad para cinco personas cada una. La primera, «El Latido del Hierro», recorre la historia minera y siderúrgica de Barakaldo, desde las ferrerías hidráulicas del siglo XIV hasta los Altos Hornos de Vizcaya: guiados por el fantasma de un antiguo minero, hay que localizar herramientas, resolver acertijos matemáticos grabados en barras de acero, colocar dinamita, sobrevivir a una explosión y recoger el mineral; la segunda mitad se traslada a una acería donde toca alimentar un horno alto con hierro, carbón y caliza en el orden exacto, activar válvulas de oxígeno a 1.500 °C y accionar las palancas de un convertidor Bessemer hasta conseguir la primera colada de acero. La segunda, «La Finca Munoa y sus Secretos», sitúa a los jugadores en la terraza principal del palacio y los teletransporta a su Gran Salón en época de esplendor, con madera noble, mobiliario de época, cortinas pesadas y un órgano centenario; hay diez minutos antes de que llegue la hermana de Horacio para encontrar pistas ocultas en una partitura con una secuencia numérica, en un sombrero, dentro de un ejemplar de El Quijote, bajo una taza decorada y en dos grotescos tallados en la chimenea, y cuando las notas correctas suenan en el órgano, la puerta se abre.
Detrás hay números y nombres concretos. El proyecto se financia con 222.000 euros de los fondos europeos Next Generation y se enmarca en la estrategia municipal «Barakaldo, puerta de entrada del Turismo Industrial», con la empresa DeuSens como desarrolladora y Telefónica Tech como partner tecnológico. En paralelo, el edificio de cocheras de la Finca Munoa se somete a una rehabilitación de nueve meses y 870.080,40 euros para convertirse en oficina de información turística con salas polivalentes y aseos públicos. El Palacio Munoa, declarado Conjunto Monumental en 2017, conserva seis hectáreas de jardín inglés, una vidriera policromada, una capilla privada y ese Gran Salón con órgano de tubos que protagoniza una de las dos pruebas.
Todo esto tiene sentido si se recuerda lo que fue Barakaldo. En la Ribera del Nervión, la ciudad vivió del mineral de hierro, con hasta siete cargaderos a lo largo de la ría; en 1855 se instaló la primera fábrica, Nuestra Señora del Carmen, y en 1902 nació Altos Hornos de Vizcaya, la industria siderúrgica más importante del sur de Europa, fundada con 32 millones de pesetas. En 1911 se inauguró el Sanatorio Quirúrgico Altos Hornos de Vizcaya para accidentes de trabajo, que luego fue el Hospital de San Eloy. Las últimas instalaciones cerraron definitivamente en 1996 y el propietario actual es ArcelorMittal. Munoa VR Escape Room es, en el fondo, una forma de tocar ese pasado con las manos, aunque sea en virtual.
Fecha de publicación
22 de agosto de 2026
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