
Hay restaurantes que se explican mejor por sus nombres que por su carta, y Lugaris es uno de ellos. Está en la zona nueva de Badajoz, en la avenida Adolfo Díaz Ambrona, 44, camino a Portugal, y lleva años trabajando la misma idea: cruzar la tradición extremeña con las tendencias más actuales. Detrás hay dos perfiles del sector: Javier García en la cocina y Ángel Pereita en la bodega y la sala.
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La cocina de García no es improvisada. Empezó como jefe de partida en el Hotel Monasterio Rocamador, en Almendral, donde el equipo consiguió una Estrella Michelin, y más tarde fue elegido mejor cocinero de Extremadura en 2004 mientras estaba al frente de Torre de Sande, en Cáceres. En Lugaris esa experiencia se traduce en tres cartas al año —enero, abril y octubre—, un ritmo que obliga a renovar el producto según la estación. El restaurante ha acumulado reconocimientos: el Sol Guía Repsol en 2022 y 2025, el premio a la cocina tradicional en los Premios En Salsa de 2025 y, ese mismo año, el galardón de Javier García en los Premios Encina de Oro en la categoría Dieta y Cocina de la Dehesa.
Para quien no sepa por dónde empezar, los menús degustación son la puerta más sencilla. El menú degustación estándar cuesta 49 euros y recorre platos como la terrina de foie con crema de membrillo, el carpaccio de presa ibérica ahumada con aceite trufado, el risotto de setas y queso de torta, el lomo de bacalao confitado y la pluma ibérica con parmentier al pesto. Si prefieres algo más enfocado al territorio, el menú «Saborea Extremadura» (54 euros) sube la apuesta con ensalada de perdiz escabechada, boletus salteados con jamón ibérico y torta de Barros, arroz ibérico y costillar de cerdo a baja temperatura lacado a la barbacoa. Los dos precios no incluyen bebida.
Fuera de los menús, la carta a la carta es amplia. Empieza con embutidos y quesos extremeños —jamón ibérico de bellota, lomo doblado, torta de Barros— y sigue con entrantes como las croquetas caseras de jamón ibérico, las alcachofas confitadas rellenas de torta de Barros y gambas o el carpaccio de ternera extremeña con virutas de foie. En los pescados hay bacalao con ali-oli y aceite de perejil, rodaballo con alcachofas salteadas y flambeadas o lubina al horno rellena de gambas. Las carnes son el fuerte: pluma de ibérico con patatas panaderas, solomillo de venado en salsa dulce con puré trufado, chuletón de ternera retinta a la parrilla o paletilla al horno a baja temperatura. Y para cerrar, tiramisú casero, crepes de mousse de queso fresco y nueces o bombones helados.
La bodega es el otro pilar. Pereita maneja una selección enorme de tintos, blancos, rosados, cava y champán, con presencia de Ribera del Guadiana, Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Toro o Rueda, además de etiquetas internacionales. Es el tipo de carta en la que se puede maridar casi cualquier plato, y Pereita suele hablar con propiedad de las variedades extremeñas —tempranillo, garnacha, macabeo, pardina, cayetana, sirah, merlot y cabernet sauvignon—, tema que también trata en su libro, «El Manjar de la Dehesa».
En lo práctico, el restaurante mantiene una valoración alta, en torno a 4,7 sobre 5 estrellas con más de 866 votos, y un precio medio por comensal de unos 47 euros. Cuenta con patio-jardín y terraza bajo la glicina, aparcamientos cercanos y transporte público a pocos minutos. Las reservas se gestionan por web y por teléfono.
Fecha de publicación
13 de agosto de 2026
Sitio Web
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Cómo llegarTeléfono
924 27 45 40