
El sábado pasado, Olivenza volvió a encenderse con una nueva edición de Olivenza Lúcida, la noche que el propio pueblo reivindica como la más especial del verano extremeño. La cita, organizada por el Ayuntamiento con la colaboración de la Diputación de Badajoz, concentró entre las 22:00 y las 01:00 horas el casco histórico convertido en un gran escenario al aire libre, con monumentos abiertos y bañados de luz que no se pueden ver así el resto del año: la Torre del Homenaje del castillo, las iglesias de Santa María del Castillo y de Santa María Magdalena, la Puerta del Ayuntamiento y la Capilla del Espíritu Santo.
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El programa se repartió por varias plazas y calles, así que daba para ir saltando de una actividad a otra. En la Plaza de Santa María hubo taller de azulejería con Sebastián Valerio y tatuajes temporales a cargo de Kino Body Art; en la Plaza de la Constitución se celebró el desfile de moda local; y en la Plaza de España, a partir de las 23:00, sonó el tributo de 'República del Rock'. Para los más pequeños, la Biblioteca Municipal Manuel Pacheco acogió 'Érase una vez… Disney. Pequeños lectores, grandes aventuras', mientras que el Convento San Juan de Dios, en el Paseo de Pizarro, reservó una cata con maridaje con inscripción previa. A eso se sumaron las visitas guiadas por el Mercado Artesanal de la Plaza de Santa María del Castillo, el Piano Abierto de la calle Duque de Cadaval y la Pantalla del Recuerdo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.
El hilo conductor de todo esto es el propio pueblo. Olivenza, en la frontera con Portugal, pertenece al reino de España desde 1801, y su castillo es uno de los grandes protagonistas de la noche: la Torre del Homenaje, levantada en el siglo XIII por la Orden del Temple y ampliada después, ronda los treinta y seis a cuarenta metros de altura y se sube por diecisiete rampas de acceso. Verla iluminada y abierta al público es, probablemente, una de las imágenes que mejor resumen la propuesta.
La noche no terminó al cerrar los monumentos. Los establecimientos hosteleros ampliaron su horario hasta las ocho de la mañana del domingo, lo que permitió que la jornada se alargara con calma en lugar de cortarse en seco. Es una fórmula que repite año tras año y que convierte a Olivenza, a pocos kilómetros de Badajoz, en una escapada cultural y gastronómica que mezcla patrimonio, música y comercio en un mismo recorrido.
Si te lo perdiste, conviene tenerlo en el radar para el próximo verano, porque es precisamente ese conjunto —monumentos iluminados, actividades repartidas por las plazas y hostelería que acompaña— lo que hace que Olivenza Lúcida funcione como plan completo y no como una cita aislada. La combinación de patrimonio, cultura y gastronomía en un pueblo con tanta historia fronteriza es difícil de encontrar en otro formato tan concentrado.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026