
El MUBA —el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, que mucha gente sigue llamando Museo de Bellas Artes de Badajoz— ha cerrado una de sus exposiciones más recientes y, con ella, ha dejado asentado un nuevo capítulo en su colección. Se trata de 'La atávica mirada contemporánea', la muestra dedicada al artista cacereño Hilario Bravo, que estuvo abierta del 7 de julio al 20 de septiembre. Aunque ya no se puede ver colgada, merece la pena saber qué quedó después, porque lo que había detrás no era una exposición cualquiera: se montó a partir de los fondos que el propio artista cedió al museo, una donación que incorpora una parte importante de su trayectoria.
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Hilario Bravo nació en Cáceres en 1955 y su obra se mueve entre símbolos antiguos y una mirada atenta a cuestiones actuales, transitando por la memoria, el rito, la naturaleza, el mito, la espiritualidad, la vida, la muerte y el amor. La donación que dio pie a todo esto incluye ocho lienzos, catorce grabados, seis libros de autor y 25 catálogos de exposiciones, un recorrido que va desde finales de los años ochenta. Entre las piezas donadas aparecen títulos como 'Niebla', referenciada con Tierra de Barros, 'Vanitas (dos cráneos)', 'Sea XII', 'Ceros', 'Muse', 'Pizarra amalfitana' y, de la serie 'Liturgia', 'La Escalera en llamas'. La parte dedicada a Extremadura recupera referencias a Tierra de Barros, al Tajo, las cenizas y las cuentas de Caronte. A eso se sumó 'Virginum imago', una obra con cenizas que el museo había adquirido en 2022 con motivo de los 50 años de trayectoria del artista.
La directora del MUBA, María Teresa Rodríguez Prieto, contó que, al estar en el estudio del artista, le resultó difícil elegir las obras y acabó escogiendo las más representativas de cada serie. El diputado de Cultura, Ricardo Cabezas, puso el foco en la adquisición de 2022 y en la donación de 2025, y recordó que la aportación de Bravo ya figura en el libro 'Adquisiciones, donaciones y legados 2023-2025', presentado en la Feria del Libro de Badajoz. El propio pintor no se ahorró la ironía: bromeó con que el origen del acto no carecía de 'picardía', ya que el museo le había comprado una obra, y agradeció que el MUBA considerara que su trabajo tenía 'sobre suficiente valor' como para pasar a ser 'inmortal'.
Para quien quiera seguir el rastro de lo que queda en el museo, conviene tener claro dónde y cómo se visita. El MUBA está en la calle Duque de San Germán, 3, y abre de martes a viernes de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, y los fines de semana de 10:00 a 14:00, con entrada libre y los lunes cerrados, salvo festivos. El museo lo fundó la Diputación Provincial de Badajoz en 1919 y abrió al público el 4 de enero de 1920, así que lleva más de un siglo acumulando este tipo de legados. La exposición de Bravo ya no está, pero las obras que donó forman ahora parte del fondo del museo, que es precisamente lo que lo mantiene vivo.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026
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