
Hay sitios que no necesitan presentación larga porque su carta habla por sí sola. El Chiringuito del Parra es uno de ellos: un mesón de cocina casera, portuguesa y del campo metido en pleno centro de Badajoz, en la Plaza de Portugal 6, muy cerca del Hotel Sercotel y del Parque de Castelar. El ambiente es familiar y juvenil a la vez, así que encaja igual de bien para ir con niños que para una cena en grupo.
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Lo primero que notas es que aquí se come en raciones generosas. La carta arranca con una buena cantidad de entrantes para compartir: tabla de embutidos, bacalao dorado, baba de camello, buñuelos de bacalao, pimientos rellenos de bacalao, huevos rotos, croquetas, huevos con jamón, pimientos del piquillo rellenos de bacalao, croquetas de jamón, croquetas de jamón de cocido y lagarto ibérico. Entre los platos principales están la carrillera, las patatas con melva, el estofado de toro, los huevos estrellados y las bifanas, ese clásico portugués que delata el carácter del sitio. Para rematar, babas de camello y queso, y como bebida, un tinto de verano casero. Los clientes destacan sobre todo el bacalao, el jamón, las croquetas, los huevos ibéricos, el café y el queso.
En cuanto a precios, la cosa se mueve en un rango de entre 10 y 20 euros por plato o bebida, y una comida completa con postre y café ronda los 20 euros, aunque algunas reseñas hablan de cuentas totales bastante más altas. Las valoraciones acompañan: un 4,2 sobre 5 con más de 1.700 opiniones en Google y un 7,8 en Gastroranking. El restaurante abre los martes con un horario amplio, de 7:30 a 23:30, y también sirve desayunos de café y tostadas, tapas y cafetería. Se admiten reservas por teléfono y, para grupos de seis o más, conviene avisar con al menos 24 horas de antelación; también se acepta ir sin cita según disponibilidad. Las mascotas son bienvenidas y se paga con Visa y Mastercard.
Las instalaciones ayudan a que el plan sea cómodo: hay terraza, área de juegos para niños y baños muy limpios, aunque el acceso al baño tiene escaleras. El nivel de ruido es moderado y la temperatura fresca. Para aparcar, hay sitio gratuito en la calle a unos 156 metros y un parking público a cinco minutos andando, y las líneas de autobús urbanas dejan parada a menos de diez minutos.
La ubicación tiene su gracia. A un paso queda el Parque de Castelar, un parque urbano inaugurado en diciembre de 1903 cuyo aspecto actual viene de una reforma de 1941 bajo la dirección de Juan Nogre Rauch. Conserva palmeras Washingtonia robusta, un estanque con patos y palomas y una estatua de la escritora Carolina Coronado. Es el complemento ideal para quien quiera alargar la tarde después de comer.