
El Mercado Central de Avilés, ese edificio de la Plaza Hermanos Orbón que lleva seis siglos en pie y que muchos llaman la catedral de la gastronomía asturiana, acaba de cerrar una de sus ediciones más movidas. Durante las Fiestas de San Agustín, del 21 al 30 de agosto, el recinto se convirtió en el Mercado Franco de Alcabala, una gran ruta gastronómica que se inauguró el miércoles 26 y que mantuvo el mercado abierto en horario ininterrumpido, de 11:00 a 23:00, con dos noches largas hasta la madrugada. La zona de restauración se repartió en dos plazas, y ahí es donde se concentró el tapeo que ha dado tanto que hablar.
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En la Plaza Camposagrado el recorrido empezaba con sabores de fuera. Toufik Lahzen, que lleva más de treinta años en el negocio, montó un puesto de döner y kebab artesanal con cuscús, falafel, balaklava y pinchos con especias árabes. A su lado, Jorge Bravo y su taberna griega, con una decena de años de experiencia, se centró en gyros, hummus y salsa tzatziki. Y para quien buscara algo más de aquí, Nathasa Díaz, con más de quince años de trayectoria, puso sobre la mesa pulpo, carne a la parrilla, embutidos, rejos y calamares. Las tres propuestas convivieron en la misma plaza, así que uno podía saltar del kebab al gyro y acabar en el pulpo sin moverse casi del sitio.
La Plaza Carlos Lobo, junto a la iglesia de San Antonio de Padua, tiraba por otro lado. Hermelinda Duarte, con siete u ocho años de historia, sirvió en La Ponderosa su patata asada con toppings a elegir entre jamón york, queso, maíz o salsas. Edgardo Santos, por su parte, cocinó cerdo al estilo medieval pinchando un animal entero por día, cinco en total hasta el domingo. Y para acompañar todo eso, María Sánchez, murciana, montó el puesto de cerveza con artesanas e hidromiel. Entre las dos plazas, el mercado se convirtió en un tapeo donde cabían casi todos los gustos.
Pero el Mercado Central no vive solo de estas citas. El día a día mantiene una oferta amplia de puestos tradicionales: carnicerías como Rodera, Chema o García; charcuterías como Gorfolí, La Casa Real del Jamón o La Tierrina de Yaya; pescaderías como Vicente, Juanín o Casapesca; fruterías como El Huertín y La Aldea; y también panadería en Pestoni y floristería en Ana Floristas. A eso se suman hamburgueserías como California, asadores como La Plaza y otros establecimientos como Terruño Gastrogourmet, Deco Cafetería, Bogotá Plaza, Yanik Barra Mercado y La Caja del Pandora.
Entre las novedades más recientes, Yanik Barra Mercado ocupa el puesto número 1 de la plaza con cocina fusión entre lo latino y lo asiático, impulsado por los hermanos Héctor y Pablo Martínez junto al chef Mariano Mier. En la planta superior, la familia Villa ha abierto La Caja del Pandora, un proyecto informal con cocina a la vista que sirve croquetas de jamón ibérico, ensaladilla ibérica, empanadilla frita de Marite y Milio, hamburguesas premium y hot dog de chistorra a la brasa, abierto de miércoles a domingo con descanso los lunes y martes. Y en el puesto número 17, Anuca Smoke Shop, la tienda de conservas y productos ahumados del chef Fredy MoMa, que trabaja la cocina de leña de hierro fundido. Con todo eso, el mercado sigue siendo el sitio al que ir en Avilés para picar algo y ver cómo se mueve la ciudad.
Fecha de publicación
31 de agosto de 2026
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