
El Centro Niemeyer ha vuelto a poner el foco fuera de Avilés. El viernes 9 de octubre arrancó en Muros de Nalón, en la Casa de Cultura 'José Manuel Alonso Delgado', Bosq-Aire, una exposición itinerante de fotografía dedicada a la naturaleza y al bienestar que irá rotando por varios concejos asturianos. Son 24 fotografías firmadas por cuatro artistas asturianos —Beatriz Fernández Alameda, Cristina López-Dóriga Juanes, Noé Baranda y Javier Villabrille— y comisariada por Armando Adeba. Es la cuarta muestra de estas características que produce el centro cultural avilesino, y la programación está cerrada hasta julio, así que después de Muros la exposición pasará también por Navia, Grao y Lena, entre otros municipios.
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El planteamiento no se queda en lo puramente estético. La muestra propone una reflexión sobre la importancia de los bosques, no solo como espacios de biodiversidad y calidad ambiental, sino por su relación con el descanso, la salud mental y el bienestar emocional. Entra también el reverso: las amenazas de la actividad humana y la deforestación, y pone como ejemplo los 'baños de bosque' que se practican en Japón. En el acto de apertura, el alcalde de Muros de Nalón, Celestino Novo, y la concejala de Cultura de Avilés, Yolanda Alonso, subrayaron la vocación autonómica del equipamiento.
De las imágenes expuestas, las de Noé Baranda tienen un trasfondo muy concreto. Aporta cuatro fotografías de 'Quemas', un ensayo fotográfico sobre la ola de incendios de 2023, y otras dos de 'Fustillos al amanecer', una serie ligada a la memoria familiar y a objetos de sus antepasados, entre ellas una lámpara que estuvo en el piso de su abuela. El Centro Niemeyer, además de apoyar la producción de los artistas, adquirirá una de las fotografías expuestas para incorporarla a sus fondos.
Para quien no lo tenga presente, el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer es la única obra del arquitecto brasileño en España. Está situada en la ría de Avilés, en los antiguos terrenos de la extinta Ensidesa —hoy Endesa—, en la margen derecha, a unos 500 metros de la Plaza de España y del Ayuntamiento. El complejo ocupa 222.000 metros cuadrados, con edificios que suman 20.000 metros cuadrados, y costó cerca de 44 millones de euros. El proyecto fue donado por Niemeyer a la Fundación Príncipe de Asturias, y el Ayuntamiento de Avilés, con el apoyo del entonces presidente asturiano Vicente Álvarez Areces, decidió su emplazamiento aquí. La primera piedra se colocó en abril de 2008 y el complejo se inauguró en marzo de 2011.
El conjunto se organiza en cinco piezas: una plaza abierta al público; un auditorio con aforo para unos 1.000 espectadores; la cúpula, un espacio para exposiciones de 4.000 metros cuadrados; la torre, un mirador sobre la ría y la ciudad de 13 metros de altura con restaurante y coctelería; y el edificio polivalente, que alberga el Film Centre, varias salas para reuniones y conferencias, una ludoteca, el gastrobar y la tienda. Es decir, que Bosq-Aire es una muestra que sale del edificio, pero que nace de un equipamiento que sigue siendo una referencia cultural en la ciudad.