
El casco antiguo de Avilés tiene una cara que no sale en las postales, y la ha construido un vecino. Diego Paredes, fotógrafo y videógrafo avilesino de 29 años, lleva tiempo trabajando en un proyecto que convierte el centro histórico en un videojuego de realidad virtual descrito como una 'pesadilla virtual' de terror y supervivencia. La idea es simple en el papel y inquietante en la práctica: recorrer las calles que cualquiera reconoce, pero transformadas en un escenario de terror psicológico donde hay que sobrevivir a la noche enfrentándose a criaturas inspiradas en la mitología asturiana.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Avilés y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Para montarlo, Paredes combina fotogrametría, imágenes de Google Maps, recreaciones tridimensionales de Google Earth y el apoyo de la inteligencia artificial. Su gran referente es Silent Hill II, ese clásico del terror conocido por sus atmósferas opresivas, y dedica unas cinco horas diarias al desarrollo. El itinerario no es al azar: arranca en la Plaza de España, el kilómetro cero y centro histórico de Avilés desde hace siglos, y continúa por la calle de La Ferrería, la calle de Las Alas y parte de la calle del Sol, hasta terminar en la Iglesia de San Antonio de Padua.
Ese recorrido resume buena parte de la historia de la ciudad. La Plaza de España, también conocida como 'El Parche', es una zona peatonal amplia con soportales que une los edificios de su perímetro, fruto del ensanche barroco del siglo XVII, presidida por el Ayuntamiento y el Hotel Palacio del Marqués de Ferrera; está declarada Conjunto Histórico-Artístico desde 1955. La calle de La Ferrería conserva los mayores vestigios del Avilés medieval, pues era la principal vía dentro de las murallas de La Villa, demolidas a partir de 1818, y hoy es una avenida recta y muy transitada con arquitectura de los siglos XVIII, XIX y XX. Y el punto final, la Iglesia de San Antonio de Padua, en la Plaza de Carlos Lobo, es el edificio más antiguo conservado de Avilés, de origen románico entre finales del siglo XII y el XIII, con capiteles primitivos que representan escenas como el pecado original y los restos de Pedro Menéndez de Avilés, adelantado de La Florida, fallecido en 1574.
De momento, quien quiera jugarlo tendrá que esperar. No hay fecha de estreno ni plataforma definitiva, aunque Paredes prefiere publicarlo en un navegador para que se pueda abrir sin instalar nada, aunque contempla versiones para Windows, Mac y Android si hiciera falta. Tampoco busca ganar dinero con ello: su objetivo es terminar un juego accesible y cuidado. Algunos amigos ya le han propuesto trasladar la experiencia a Llaranes o Versalles, pero él prefiere cerrar primero el recorrido por el casco histórico. La noticia se publicó el 24 de octubre en la sección 'Avilés es innovación' de La Nueva España y también en Koboonga, y deja claro que el patrimonio avilesino puede servir para cosas muy distintas a las habituales.