
Hay ciclos que no salen en las grandes guías y que, sin embargo, ponen el foco en lo que hace especial a la provincia: pueblos pequeños con una vida cultural sorprendentemente activa. El Verano Poético Musical Sanjuaniego es uno de ellos, y este año volvió a convertir a Fontiveros, en la provincia de Ávila, en un escenario al aire libre durante cuatro noches consecutivas. La cita ya ha pasado, pero merece la pena tenerla en el radar para el próximo verano, porque es el tipo de plan que justifica una escapada por la comarca.
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La edición de 2026 se concentró entre el 13 y el 16 de agosto, y cada noche cambió por completo de registro. Abrió el jueves 13 un concierto de órgano a cargo de Alberto Sáez Puente, organista de la Sociedad Coral de Bilbao, en la Parroquia de San Cipriano. A partir de ahí, el escenario se trasladó al atrio de la iglesia, que acogió el resto del programa: el viernes 14, el concierto Préstamo de amores Isamil 9 y de Gabriel; el sábado 15, el recital lírico Noches de Verbena; y el domingo 16, un concierto de jazz del Mario Fierro Trío con Dahiana Marte. La música, en los cuatro casos, fue el hilo conductor, pero el verdadero sello del ciclo estuvo en lo que pasaba entre un tema y otro: los Juglares de la Academia fueron leyendo poemas de San Juan, usando la música como puente entre los versos.
Para quien no lo conozca, el nombre no es casual. El ciclo gira en torno a la figura y la literatura de San Juan de la Cruz, y esa misma idea ha sido la que ha permitido que el formato crezca año tras año. La edición anterior, por ejemplo, reunió en la explanada de la Fuente propuestas tan dispares como el tango con Mi buenos Aires Querido, la música española antigua de los siglos XV y XVI del Ensemble Españoleta y el proyecto Making Paradise, con aire de pop moderno y una versión en clave de tango de La noche oscura. Esa capacidad de mezclar géneros tan distintos bajo un mismo paraguas es, precisamente, lo que hace que el Verano Sanjuaniego no sea un ciclo más del calendario.
Lo interesante es que el ciclo no se limita a los conciertos. En ediciones pasadas ha convivido con exposiciones de pintura, como la Bosques y Espesuras del pintor abulense Tomás Berlana, y con actos culturales en espacios como el centro 'Llama de Amor Viva'. Es decir, que Fontiveros se convierte durante unos días en un pequeño núcleo cultural donde la poesía y la música se mezclan sin pretensiones, y donde el público local llena los espacios al aire libre con el mismo entusiasmo que se ve en las grandes ciudades.
Así que, aunque este año el Verano Poético Musical Sanjuaniego ya haya cerrado sus puertas, queda como referencia para el verano que viene. Es el tipo de propuesta que recuerda que en la provincia de Ávila hay mucho más que ver y escuchar del que aparece en los folletos turísticos habituales, y que un pueblo pequeño puede sostener un ciclo cultural con nombre propio y público fiel. Si te gusta la música en vivo y no te importa que el escenario sea el atrio de una iglesia, apunta Fontiveros para la próxima edición.
Fecha de publicación
20 de agosto de 2026