
Hay rincones de la provincia que se visitan sin prisa y sin aglomeraciones, y el Valle del Corneja es uno de ellos. Queda en la serranía abulense, en el suroeste, y lo que lo distingue es precisamente eso: sigue siendo una zona ajena al turismo de masas. El río Corneja, con sus cuarenta kilómetros y nacido en el Cerro del Santo, es el que da nombre y carácter a todo el valle, y su curso se puede seguir casi entero a pie.
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El punto de partida lógico es Piedrahíta, antiguo centro del Señorío de Valdecorneja. Aquí se nota el peso de la historia: restos celtas, romanos y árabes conviven con una iglesia del siglo XVI y un palacio de estilo francés que encargaron los Duques de Alba y que hoy funciona como colegio. Un detalle curioso es que en este entorno la XIII duquesa de Alba posó para Goya, que en 1812 dibujó 'Las cifras de la mano', un alfabeto dactilológico para personas sordas. A partir de ahí, el valle se despliega en una sucesión de pueblos con mucha personalidad.
Bonilla de la Sierra, que significa 'bona villa', es uno de los más reconocibles: conserva castillo y muralla, y su Colegiata de San Martín, de la primera mitad del siglo XV, está declarada monumento histórico-artístico nacional desde 1931. En Villafranca de la Sierra se puede sentir la huella del pintor Benjamín Palencia, que eligió este pueblo para instalar su estudio en 1941; su casa, junto a las antiguas eras, se diseñó en 1954 y hoy es alojamiento rural, y en su jardín hay una mesa hecha con una muela de granito de los molinos del río. Otros pueblos completan el cuadro: La Horcajada con sus casas blasonadas, Hoyorredondo y su tradición de sombreros de paja, o Villar de Corneja, donde una plaza peculiar resulta ser el antiguo claustro de un convento dominico.
Para quien vaya con ganas de caminar, hay dos rutas claras. La Ruta de los Molinos es un sendero lineal de 8,5 kilómetros, unas dos horas y media solo de ida, que va descubriendo las ruinas de las aceñas del río. La Ruta Los Colores del Corneja es más amplia y enlaza los municipios del valle, de Piedrahíta a Villar de Corneja pasando por Bonilla y Villafranca. Y si prefieres algo más estático, el Molino del Tío Alberto, en Villafranca de la Sierra, es uno de los pocos molinos harineros del siglo XIX que se conservan en pie en la provincia y funciona como centro de interpretación, con entrada gratuita y horario de verano los sábados y domingos.
Para cerrar el día con vistas, el Castillo de El Mirón se alza sobre un peñasco y combina restos de muralla romana con una fortaleza medieval cuya torre del homenaje es del siglo XV. Y si te apetece algo más fuerte, el puerto de Peñanegra, a 1.919 metros, es un punto reconocido para el parapente. Entre pueblos, rutas y algún castillo, el Valle del Corneja da para una escapada completa sin salir de la provincia.
Fecha de publicación
26 de julio de 2026
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