
El domingo pasado, Solosancho volvió a llenar sus calles de bicicletas. La VIII Celtibike, una de las citas cicloturistas más reconocibles de la provincia de Ávila, se celebró el 27 de septiembre en pleno corazón del Valle Amblés y llegó a su octava edición con una cifra redonda: ha batido su récord de participación. Para quien no la conozca, la Celtibike no es una carrera en el sentido estricto, sino una ciclomarcha todo terreno de carácter no competitivo, libre y abierta a todo el mundo, con un ambiente familiar y una tradición ciclista que ya es marca de la casa.
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El recorrido dio para una mañana completa sin agobios. Son unos 30 kilómetros con un desnivel acumulado que ronda los 340 metros y una ciclabilidad del 100%, lo que en la práctica significa que se puede rodar sin bajarse del sillín. La prueba se completa en menos de cuatro horas, así que da margen de sobra para disfrutar del paisaje castellano sin prisa. Las salidas se programaron a las 10:00 desde la Calle Nueva de Solosancho, con reagrupación a mitad de recorrido y avituallamiento incluido, y el cupo se cerró en un máximo de 150 corredores. La organización puso el listón en los mayores de 12 años cumplidos el día de la prueba, con los menores de 16 acompañados por un adulto responsable.
La inscripción se manejó con sencillez: 5 euros por participante, o 7 si se hacía el mismo día de la carrera, con el abono en cuenta bancaria y el justificante enviado al Ayuntamiento. Los dorsales se retiraron la mañana misma, entre las 9:00 y las 9:30 en la zona de meta, y al cruzar la línea final hubo sorteo de regalos y una degustación de hamburguesas para cerrar la jornada. Detrás, la organización cubrió seguro de responsabilidad civil y accidentes, además de protección civil durante toda la prueba. El reglamento, por cierto, no se anduvo con rodeos: no llevar casco rígido homologado, dañar el entorno, dejar basura fuera de los contenedores o no completar el recorrido eran motivos directos de descalificación, con pérdida de premios y de cobertura.
Conviene situar dónde ocurre todo esto, porque el entorno es parte del atractivo. Solosancho está en el Valle Amblés, entre el río Adaja y la Sierra del Zapatero, y el municipio reúne también a Villaviciosa, Robledillo y Baterna. Queda a unos 23 kilómetros de Ávila y a 132 de Madrid, a 1.119 metros de altitud. Por aquí anda el Castro de Ulaca, un castro vetón de la Edad del Bronce declarado Bien de Interés Cultural, y el Castillo de Villaviciosa, iniciado en el siglo XIV; en las plazas de Solosancho y Villaviciosa se pueden ver verracos de origen vetón, y la iglesia parroquial de Solosancho, dedicada a Santo Tomás de Aquino, es un templo del siglo XVI construido en granito. La alcaldía, presidida por Jesús Martín García, gestiona también las entidades de Baterna, Robledillo y Villaviciosa. Con el récord batido, la Celtibike ya ha dejado el listón alto para la próxima edición.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026