
Hay una confusión importante detrás del tema del pírgano. El pírgano es una planta terrestre de Lanzarote, propia de zonas rocosas y áridas, con flores amarillas y tallos leñosos. No pertenece al medio marino ni es la especie amenazada de las costas de Arrecife. En la Marina de la capital, el verdadero interés está en un ecosistema de aguas poco profundas formado por islotes, arrecifes basálticos, lagunas interiores y fondos donde la luz llega con facilidad.
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Uno de sus elementos más singulares es la seba fina (Nanozostera noltii), una fanerógama marina cuya única población conocida en Canarias se localiza en la Marina de Arrecife. Los estudios citados en la documentación municipal señalan que se trata de un único clon, aunque en 2012 se observaron nuevos núcleos en la zona de El Reducto. Estas praderas sirven de refugio a invertebrados y peces, y conviven con otras especies como la seba (Cymodocea nodosa), varias algas y la esponja Verongia aerophoba.
La riqueza de este espacio no se limita a las plantas. El estudio sobre la flora marina de Arrecife registró 208 especies, entre algas, hongos y plantas, con numerosas citas nuevas para Lanzarote. En los fondos y aguas de la Marina también se han documentado peces como el pejeverde, la fula negra, la fula blanca, la vieja, la salema y el tamboril. Los trabajos realizados en 2012 detectaron una mejora en el Charco de San Ginés respecto a los muestreos de 2000, cuando allí solo se había registrado la lisa. Es un dato concreto dentro de una historia ambiental más amplia, marcada también por la contaminación de fondos y aguas y por las restricciones que han afectado a algunas actividades.
La protección de la costa de Arrecife pasa por conservar estos fondos someros y por conocerlos mejor. El Ayuntamiento ha apoyado estudios sobre las praderas de Nanozostera noltii y trabajos de inventario de algas, moluscos, esponjas y comunidades que viven en el sedimento. Fuera de la Marina, los sebadales próximos al litoral forman parte de espacios ZEC de la Red Natura 2000, donde se protegen hábitats como los bancos de arena, los arrecifes y las cuevas marinas sumergidas. Allí encuentran zonas de alimentación y descanso especies como la tortuga boba y el delfín mular.
Así que, si hablamos del “tesoro marino” de Arrecife, conviene llamar a cada cosa por su nombre: el pírgano es una planta terrestre y la seba fina es una de las piezas más delicadas y singulares de la biodiversidad marina local. La Marina no es solo el paisaje que rodea la ciudad; también es un espacio vivo cuya conservación depende de mantener la calidad del agua, evitar daños en las praderas y seguir ampliando el conocimiento científico sobre sus especies.
Fecha de publicación
18 de agosto de 2026