
Si andas por el sur de Tenerife y te apetece pescado fresco sin complicarte la vida, Agua Marina es una parada que encaja bien. Está en la avenida Los Playeros, 33, en Arona, prácticamente al lado de la playa y muy cerca del Arona Beach Park, así que se presta para una comida después de un rato de arena. El sitio acumula más de 2.400 reseñas con una nota media cercana al 4,7 sobre 5, lo que da una idea del nivel que mantiene.
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La carta gira en torno al marisco y el pescado fresco, que es lo que más alaban los clientes. Las gambas con ajo son casi un clásico aquí, y también salen mucho las gambas de la bahía en porciones generosas, los pescados, las bruschettas y una paella que varios describen más como un risotto, con mejillones, almejas, gambas, algo de pescado y calamar. Si prefieres algo más elaborado, hay parrillada, fritura mixta, tartar de gambas, langostinos gratinados, fettuccine allo scoglio, pasta con salmón, risotto marinera, dorada a la sal, cazuela de marisco, bacalao al horno, chopitos, mejillones y ostras. Y para quien no sea fan del marisco, el menú guarda opciones que no lo llevan. De postre, el cheesecake, la crema catalana y el tiramisú son los habituales, y la sangría de vino tinto acompaña bien la sobremesa.
En cuanto a precios, la cuenta suele rondar los 20 o 30 euros por persona, aunque hay quien habla de 10 euros en ocasiones más ligeras y otros que llegan a los 30 o 40. El horario es amplio: abren de lunes a domingo, de 12:30 a 23:00, y funcionan con brunch, almuerzo y cena. Se puede reservar, y para la cena conviene hacerlo, porque aparcar por la zona puede resultar complicado. El local acepta tarjetas de crédito, débito y pagos móviles NFC, y ofrece asientos al aire libre, servicio en el local, takeout y servicio a la mesa, aunque no reparte a domicilio.
El ambiente es casual, acogedor y con cierta tendencia, y el sitio está preparado para casi cualquier compañía: hay tronas y menú infantil para los niños, y el acceso es apto para sillas de ruedas, con entrada, aseo y asientos accesibles. Entre las opiniones recientes, una clienta destaca que el personal es amable y gracioso y que la comida es de lo mejor a dos minutos de la playa; otro comensal llegó guiado por las reseñas y salió satisfecho con el queso de cabra a la plancha con cebolla caramelizada y la sopa de mariscos, y los filetes de salmón y atún. Alguien más resume la experiencia como muy recomendable para comer, con un trato agradable. En resumen, es un sitio para ir a comer pescado fresco y marisco en un entorno relajado, con la playa a un paso y una cocina que se gana su buena fama día a día.