
En Arganda del Rey hay una prenda que se reconoce a distancia y que lleva décadas puesta: el traje de argandeña. No es un vestuario de gala ni un disfraz para el escenario, sino una vestimenta popular que nació de la necesidad y que hoy se luce con orgullo en las Fiestas Patronales y en otras celebraciones tradicionales del municipio. Su historia es, en realidad, la historia de la propia Arganda, porque está ligada a la vendimia, la actividad que durante siglos marcó la vida económica y social de la localidad.
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Lo más interesante del traje es su origen. Según la memoria oral, surgió de la creatividad popular en épocas de escasos recursos: las mujeres del municipio se ingeniaron una vestimenta accesible y uniforme para las celebraciones que marcaban el fin de la vendimia. La pieza central es la falda, que tradicionalmente se confeccionaba con tela de cortina, un tejido grueso y resistente que en su día se vendía a precios muy bajos; aunque hoy ese tejido es más caro, su uso se ha mantenido. El conjunto se completaba con alpargatas de esparto atadas con hilo negro, una faldiquera —un bolsillo independiente— donde se guardaba el monedero o un abanico, y un mandil o delantal negro por encima. En la parte superior, una camisa o blusa blanca sin adornos servía de contrapunto al resto del vestuario.
El momento grande para lucirlo son las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Soledad, que este año se celebran del 5 al 16 de septiembre. La devoción se venera en su ermita, donde se custodia la imagen tallada por José Ginés en 1810, que sustituyó a la anterior, atribuida a Gaspar Becerra y perdida en un incendio; los antecedentes de estas fiestas se remontan al año 1575. En la edición de 2026, el traje de argandeña ha salido a la calle junto a los Gigantes y Cabezudos, la ofrenda floral a la Virgen de la Soledad, el pregón y la coronación.
De hecho, la Ofrenda Floral es la tradición más arraigada del municipio y uno de sus actos más multitudinarios. La procesión parte de la Fuente Nueva y recorre las principales calles —calle Real, Plaza de la Constitución, calle San Juan, Plaza de los Bienvenida y Avenida del Ejército— hasta la ermita, donde la imagen aguarda los ramos de flores. En 2026, el Parque de los Patos se ha elegido como escenario de la ofrenda, con la comitiva acompañada por grupos de música y danza, charangas y bandas, y los asistentes portando sus flores. Es precisamente en este tipo de actos donde el traje de argandeña cobra todo su sentido: no como una pieza de museo, sino como un emblema del arraigo que rinde homenaje a las generaciones que lo convirtieron en seña de identidad local.
El resto de las fiestas sigue su curso habitual, con el programa taurino repartido entre los días 5, 7, 8, 9, 10, 11, 14 y 15 de septiembre, los encierros que arrancan a las 9:00 horas en las jornadas programadas y el certamen de novilladas 'Vid de Oro', que alcanza su trigésima séptima edición. El traje, mientras tanto, sigue siendo el hilo que une la Arganda de antaño, la de la vendimia y la tela de cortina, con la del presente.
Fecha de publicación
8 de septiembre de 2026
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