
Para mucha gente, la condesa de Chinchón es solo aquella mujer embarazada que Goya pintó con las manos cruzadas en el regazo. Pero detrás del cuadro hay una vida entera que se enreda con la historia de Aranjuez y de la corte española. María Teresa de Borbón y Vallabriga (1780-1828) nació en Velada, en Toledo, y pasó sus primeros años entre el Palacio de la Mosquera y Arenas de San Pedro, donde Goya la retrató ya en 1783, cuando apenas era una niña. Su destino cambió en 1797, cuando se casó en El Escorial con Manuel Godoy, el Príncipe de la Paz y valido del rey Carlos IV. Fue un matrimonio político y, según cuentan las crónicas, poco feliz, empañado por la infidelidad de Godoy con Pepita Tudó.
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El retrato más famoso se pintó en abril de 1800, pocos meses después de 'La familia de Carlos IV'. En el lienzo, de 216 por 144 centímetros, aparece la condesa a los veinte años, embarazada de su primogénita, Carlota Luisa, que nació el 7 de octubre de ese mismo año en el Palacio Real y fue apadrinada por los reyes. Viste un 'chemise à la reine' de muselina o gasa de seda blanca estampada en oro sobre viso blanco, luce la orden de María Luisa y un anillo con una miniatura de Godoy. La obra perteneció a la familia Rúspoli hasta enero de 2000, cuando el Estado la adquirió para el Museo del Prado por 4.000 millones de pesetas, algo más de 24 millones de euros, con Mariano Rajoy al frente de Cultura. Un estudio técnico de 2003 reveló que Goya pintó el retrato sobre dos obras previas: un retrato del propio Godoy y otro del Marqués de Villafranca.
La vida de María Teresa estuvo marcada por los altibajos de la corte. El enlace morganático de sus padres había provocado el destierro de su familia, y solo en 1799 Carlos IV le concedió el apellido Borbón y los títulos de marquesa de Boadilla del Monte y condesa de Chinchón. En 1808, tras la salida de la familia real y el Motín de Aranjuez, se separó de Godoy y huyó a Toledo. Su hija Carlota se casó en 1821 con el príncipe italiano Camillo Ruspoli. Tras la muerte de su hermano Luis María en 1823, la condesa se exilió en París en 1824, donde vivió un romance con el coronel Mateos y llegó a vender sus alhajas para subsistir. Murió el 24 de noviembre de 1828 a causa de un cáncer de matriz diagnosticado cinco meses antes, y sus restos fueron trasladados al Palacio de Boadilla del Monte, donde se conserva su tumba de línea clasicista, diseñada por Valeriano Salvatierra.
Godoy, por su parte, nació en Badajoz en 1767 y murió en París en 1851, tras pasar por el exilio en Roma. Fue generalísimo en 1801 y gran almirante en 1807, y el Motín de Aranjuez marcó el principio del fin de su inmenso poder. Goya, nacido en Fuendetodos en 1746, quedó sordo en 1793 y dejó antes de morir en Burdeos, en 1828, series como 'Los desastres de la guerra' y las 'Pinturas negras'. La condesa de Chinchón queda así como una figura que, más allá del lienzo, encarna el vaivén de una época en la que Aranjuez era uno de los escenarios principales del poder español.
Fecha de publicación
23 de septiembre de 2026