
Hay hallazgos que no salen en los titulares habituales pero que cambian el mapa cultural de una ciudad. En Antequera, ese hallazgo lleva enterrado quince metros bajo tierra: el teatro romano de Singilia Barba, uno de los mejor conservados de Andalucía. Durante este mes de septiembre se ha llevado a cabo una nueva campaña de excavaciones, las primeras en treinta y cinco años en el yacimiento, y lo que ha salido a la luz es impresionante: el graderío medio, la media cavea, con sillares en un estado de conservación tan excepcional que el monumento podría estar entre los tres o cuatro mejor preservados de toda la Península Ibérica.
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El teatro tiene unos 52 metros de diámetro y, aunque solo se ha desenterrado un tercio de la estructura completa, las catas geológicas de los años noventa estimaban un aforo de unas 2.200 personas, mientras que otras fuentes hablan de alrededor de 2.000 espectadores. El yacimiento se localiza en el actual Cortijo del Castillón, a unos siete kilómetros al noroeste de Antequera y a apenas dos kilómetros del río Guadalhorce. Singilia Barba era una ciudad de origen túrdulo documentada al menos desde el siglo III a.C., que pronto entró en la órbita romana y en época flavia alcanzó el rango de municipium, con nombre de Municipium Flavium Liberum Singiliensis, adscrito a la tribu Quirina y situado en el conventus Astigitanus, en la vía que conectaba Gades y Corduba. La ocupación se prolongó hasta el siglo XII d.C.
La intervención actual la autoriza la Junta de Andalucía y la financia el proyecto 'Redescubriendo Singilia Barba: entre la geoarqueología y la caracterización de la cultura material', impulsado por la Comunidad de Madrid y la Universidad Complense de Madrid. La dirigen Manuel Romero Pérez, arqueólogo vinculado al Museo de la Ciudad de Antequera y director del mismo desde 2011, junto a Sergio España Chamorro y Luis Romero Novella, ambos de la Complutense. El equipo emplea georradar, magnetometría y fotogrametría para diagnosticar el estado de conservación y planificar las próximas campañas, cuyo objetivo es llegar hasta la orquesta y la escena.
Lo curioso es que el teatro no es un descubrimiento reciente. Su existencia está documentada desde el siglo XVI, cuando el humanista Juan de Vilches hizo la primera descripción del monumento. En los años ochenta, la Universidad de Málaga, con Rafael Atencia al frente, realizó el primer acercamiento científico y descubrió el foro, templos, la basílica y parte del teatro, aunque las excavaciones continuadas se detuvieron a principios de los noventa. En 2007, el Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada y la Oficina Arqueológica del Ayuntamiento de Antequera confirmaron con georradar que el teatro seguía ahí, a quince metros de profundidad, e identificaron el aditus, la escena y el postcaenium.
El teatro es solo una pieza del puzzle. El yacimiento incluye un foro pavimentado con lajas de piedra arenisca, dos templos —posiblemente la tríada capitolina—, una basílica con inscripciones dedicadas a personajes públicos y emperadores, y un circo de 350 metros de longitud en la parte baja que nunca se ha excavado. También se han documentado varias necrópolis, entre ellas la de Las Maravillas, villas rurales y un alfar de terra sigillata hispanica, además de más de setenta inscripciones y un conjunto escultórico de gran calidad. El conjunto fue declarado bien de interés cultural por el Decreto 57/1996, con código RI-55-0000525. De momento, lo que se ha recuperado es una parte, pero lo que hay debajo sigue esperando.
Fecha de publicación
23 de septiembre de 2026
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