
Hay monumentos que se ven mejor en pequeño. En Teba, junto a la Fuente de los Leones, en la Avenida Andalucía, se puede contemplar ahora una réplica del Castillo de la Estrella, la gran fortaleza que domina el pueblo. La maqueta la ha prestado el vecino Antonio Herrera, a quien el Ayuntamiento ha agradecido públicamente su compromiso y generosidad con la difusión del patrimonio local, y está hecha con el mismo material que el propio castillo, lo que permite apreciar sus detalles con una claridad que desde abajo no se consigue.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Antequera y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Lo más curioso es que no es una pieza cerrada: es una réplica 'viva'. Herrera la va actualizando a medida que avanzan las excavaciones arqueológicas en el castillo real e incorpora los nuevos hallazgos, así que la maqueta evoluciona junto con el monumento. Esa característica la convierte en una herramienta didáctica para entender cómo era la fortaleza y cómo ha ido cambiando con el tiempo, y no solo en algo que mirar.
El castillo original da para mucho. Es una de las fortalezas defensivas más grandes de la provincia de Málaga, con unos 25.000 metros cuadrados y dos recintos amurallados. Su muralla, con barbacana al noreste, se compone de dieciséis torres cuadradas, una circular y otra octogonal y albarrana, además de tres puertas de acceso; en su mayor esplendor llegó a tener dieciocho torres defensivas repartidas por el perímetro exterior. También contaba con al menos siete aljibes conocidos y un gran alcázar. Se alza a unos 600 metros de altitud, desde donde domina la llanura de Antequera y la entrada a la Serranía de Ronda, junto al río Guadalteba.
Su historia arranca en el periodo almohade de al-Ándalus, en los siglos XII y XIII, aunque la Torre del Homenaje y los restos de su primitiva iglesia son de época cristiana. Alfonso XI conquistó el castillo en 1328 y se lo cedió a la Orden de Santiago; en 1407 volvió a hacer frente al ataque nazarí. En 1485, cuando los Reyes Católicos tomaron Ronda, la fortaleza recuperó su utilidad. En el siglo XV pasó a manos de Juan Ramírez de Guzmán, que compró la villa entre 1458 y 1460, y tras su muerte el señorío heredó su hijo, don Diego, que en octubre de 1522 obtuvo por Real Cédula de Carlos V el título de Conde de Teba. Después pasó por los Guzmanes y Portocarreros y por los descendientes de Eugenia de Montijo. En 1949, Juan Temboury publicó un pequeño informe con un croquis de la planta en el que aparecía una torre más que la que se conserva hoy, y en enero de 2020 salió a la luz un lienzo de muralla de 32 metros que permanecía oculto.
El castillo fue declarado Monumento Nacional de Interés Histórico y Artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural en 1949, y en 2020 se convirtió en el primer monumento malagueño en formar parte de la Red de Grandes Castillos y Palacios Turísticos de España. Su torre residencial alberga el Centro de Interpretación 'Una Cruzada en el Guadalteba', dedicado a la batalla de Teba de 1330, una ofensiva cristiana contra los castillos fronterizos del reino nazarí de Granada. En aquel combate, el ejército de Alfonso XI contó con la ayuda de caballeros escoceses liderados por Sir James Douglas, que traía el corazón embalsamado del rey Roberto I de Escocia para llevarlo a Tierra Santa; Douglas y la mayoría de sus hombres fueron cercados y muertos por el ejército del general Ozmín, en un contraataque cristiano que acabó por hacerse con el castillo. El espacio entre murallas fue, además, el origen del propio pueblo de Teba, erigido para defender a la población dispersa por los ríos de Guadalteba y de la Venta.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026