
Hay tradiciones que se escuchan más de lo que se ven, y el trovo es una de ellas. Declarado Bien de Interés Cultural en 2008, es la poesía improvisada de la Alpujarra almeriense, una comarca de más de 2.000 kilómetros cuadrados asomada al valle del Andarax, entre la Sierra de Gádor y Sierra Nevada, con más de 2.000 metros de altitud y un conjunto de veintitrés municipios —algunas fuentes hablan de veinticuatro—, entre los que Alhama de Almería es el más poblado y Laujar de Andarax el más extenso. El trovo se recita en coplas y poemas en dialecto alpujarreño, generalmente en forma de diálogo, y se acompaña con laúd, guitarra, tamboril, violín y bandurria. Musicalmente bebe de un fandango primitivo llamado 'fandango cortijero', con tonos morato y malagueño, y se canta con una música de rasgos árabes.
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El problema es que hoy casi no queda nadie para escucharlo. La tradición ha sufrido un declive drástico y los pocos troveros que quedan superan, en su mayoría, los setenta años, con una notable ausencia de relevo generacional. Entre las figuras clave estuvo Miguel García 'Candiota', nacido en 1936 en Albuñol y fallecido en 2007, que empezó a trovar a los siete años y a los ocho ya cantaba versos improvisados; en 1985 fue el primer trovador alpujarreño en utilizar la décima espinela en el Festival de Música Tradicional de La Alpujarra e innovó con la décima irregular de doce versos, y desde 1990 llevó su improvisación por España, Cuba, México, Argentina, Uruguay y Francia. Otro nombre fundamental es Paco Megías, nacido en 1942 en Turón, que empezó a trabajar en el campo a los diez años y aprendió la guitarra de su abuelo materno, y que ha actuado con grandes troveros como 'El Ceacero', 'El Sotillo' y Garví.
La historia del trovo va ligada a la minería y a la emigración. Con el inicio de las explotaciones de plomo en la Sierra de Gádor en 1820 y el descubrimiento de minas de plata en la Sierra de Almagrera en 1838, miles de alpujarreños cambiaron la agricultura por la mina, lo que dio origen a los cantes mineros; también influyeron los arrieros y los pastores. Los hermanos Juan y Paco Fuentes, trovadores del Campo de Dalías, trabajaron la quintilla, la glosa, la décima espinela y la guajira: Juan emigró a Barcelona en 1920 y murió en los años sesenta, y Paco fue encarcelado tras el golpe de estado de 1936 y destruyó sus escritos al salir de la cárcel. Su sobrino, Rafael Fornieles Amat, 'el Panadero', continuó la tradición hasta su muerte en 1980.
Si te acercas a descubrirlo, verás que el trovo encaja con el paisaje de pueblos blancos blanqueados con cal, con tejados planos y chimeneas cilíndricas. Laujar de Andarax, considerada la capital tradicional e histórica de la Alpujarra almeriense, conserva la Iglesia de la Encarnación, la Ermita Virgen de la Salud y la Fuente de Cuatro Caños del siglo XVII; Fondón guarda la Fuente de Carlos IV y restos de su pasado minero; Ohanes mantiene sus vides en bancales; Alhama de Almería sus aguas termales a 47 grados; Berja sus treinta fuentes y Almócita sus fachadas decoradas con graffitis. Para llegar, lo habitual es volar a Granada o Almería y seguir la N-340a hasta Benahadux y luego la A-348, que atraviesa la comarca de este a oeste.
Fecha de publicación
12 de agosto de 2026