
Hay fiestas que dependen de una planta, y en Almería hay una que se quedó sin ella. Las Fiestas del Chumbo de Cuevas de los Medinas, una barriada con ambiente de pueblo en plena capital, acaban de cerrar su tercera edición tras once años de silencio. Se celebraron del 4 al 6 de septiembre, y el nombre no es casual: la Fiesta del Chumbo 3.0 vuelve a poner sobre la mesa el fruto que le da nombre, después de que una plaga dejara el barrio sin chumberas durante más de una década.
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La historia explica el hueco. La primera edición fue en 2014, la segunda en 2015, y luego llegó la cochinilla del carmín, que arrasó las chumberas de toda la provincia y obligó a arrancar las plantas. Sin fruto no había fiesta, y el chumbo pasó a ser un recuerdo hasta este año. La organización recae en la Asociación Socio-Cultural de la Barriada de Cuevas de los Medinas, junto a la Asociación de Vecinos San Marcos, la comisión de fiestas y los propios vecinos, con el apoyo de comercios y anunciantes del barrio. La idea nació en 2014 de César César César, almeriense de 39 años que impulsó la fiesta para dar más vida a su barriada, y que este año volvió a leer el pregón.
El programa se repartió en tres jornadas. El viernes arrancó con concurso de dibujo sobre la chumbera, la elección de la Reina del Chumbo 2026, el pregón de César y la actuación de Saturday Nights; a medianoche se coronó a la reina y se presentó a Chumbo, la mascota oficial. El sábado fue el día más largo: batalla de peonzas, piñata infantil, feria de mediodía con juegos para adultos, la fiesta del agua con DJ Juanje, la fiesta Holi Verde con espuma, el concurso de lanzamiento de jamón, un partido de fútbol juvenil y el Carmen Mari Show. El domingo cerró con chocolatada, rotura de globos, el juego Atrapa el jamón, una paella gigante a precios populares, tobogán acuático, másterclass de baile activo y el concierto de Aria de Calle antes de la fiesta party final.
El momento más esperado, sin embargo, fue el del sábado a las 16:00: la degustación de licor y mermelada de chumbo, elaborados artesanalmente por los vecinos, con cerca de 15 kilos de mermelada y 25 litros de licor —César lleva un mes preparando el suyo—. La materia prima llegó gracias a dos empresas almerienses que donaron cerca de 40 kilos de chumbos para las degustaciones.
Detrás hay un contexto que explica por qué cuesta tanto. Tras la crisis de la cochinilla, la superficie cultivada en Almería se redujo casi a la mitad, y hoy ronda las 40 hectáreas en comarcas como el Bajo Andarax, Campo de Níjar y Nacimiento. La producción cayó desde los 166.000 kilos por campaña y los precios se dispararon: 2 euros el kilo en origen y hasta 7 en tienda. Francisco Hurtado, conocido como Paco, productor de Nacimiento con 78 años, recuerda que el chumbo ha quitado en España más hambre que el trigo, porque se criaba salvaje. Él cultiva la variedad Tuna Reina, de origen mexicano, que alcanza entre 17 y 19 grados Brix al madurar en invierno, y reparte su cosecha en Frutas López y Frutas Ojeda. Esta edición se ha planteado como un punto cero tras la inactividad, con la idea de mantener vivo el vínculo del barrio con su tradición.
Fecha de publicación
6 de septiembre de 2026
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