
Si nunca has escuchado a un ciervo en plena berrea, te va a sorprender. Es el ritual de apareamiento del ciervo rojo: durante estas semanas los machos lanzan bramidos potentes para atraer a las hembras y marcar su territorio. Cuando una exhibición no basta, la cosa se pone seria y los machos se enfrentan con sus cornamentas. Es un espectáculo que se oye antes de verse, y conviene ir con paciencia.
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Según las guías consultadas, la época central cae entre el 14-15 y el 25-26 de septiembre, con el apogeo a finales de ese mes y una prolongación que puede llegar hasta finales de octubre o, excepcionalmente, principios de noviembre. Así que, a mediados de octubre, todavía es posible escucharla. Los bramidos se concentran en la penumbra, al amanecer y al anochecer, pero las luchas más intensas suelen producirse de noche, bajo la luna y las estrellas. Cuando termina, los machos se retiran al bosque, y unos ocho meses después, en primavera, nacen los cervatillos.
El gran escenario es la Sierra de los Filabres, un macizo de unos 50 km de largo y 25 de ancho, con 150.000 hectáreas, una altitud media de 1.500 metros y cumbres por encima de los 2.000. Se calcula que allí viven entre 1.000 y 1.500 ejemplares de ciervo rojo, y que en toda la provincia hay casi 2.000. Los parajes con más actividad en septiembre son Calar Alto, El Toril, La Merendera, El Cortijo del Conde, Arroyo Berruga, las Menas, Bacares, Serón, Alcóntar, Sierra Alhamilla y Tabernas. En Calar Alto, situado a 2.168 metros en los municipios de Bacares y Gérgal, se organizan salidas nocturnas para observar el cielo, y en ellas también se busca el lince ibérico. La Sierra María-Los Vélez, parque natural desde el 19 de julio de 2006 que abarca Vélez Rubio, Vélez Blanco, María y Chirivel, tiene además actividades específicas relacionadas con la berrea.
Si decides ir, hay algunas pautas que las autoridades piden seguir. Lo mejor es acercarse a zonas con hierba y agua, hablar bajo, evitar el perfume fuerte, no usar claxon ni luces y no dejar basura. También insisten en guardar distancia, porque una afluencia masiva puede dificultar el apareamiento y reducir el número de crías. Los mejores momentos son el crepúsculo y el amanecer, desde miradores o zonas habilitadas, con prismáticos o telescopio si los llevas. Lleva ropa y calzado cómodos, un chubasquero y evita los colores llamativos, que los animales notan enseguida. Al final, cada cual decide si prefiere una salida nocturna en Calar Alto o una mañana tranquila en la sierra, pero el ritual merece la pena en cualquiera de las dos opciones.
Fecha de publicación
15 de octubre de 2026
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