
Alicante ha recuperado una mirada que llevaba más de dos milenios bajo tierra. El 28 de julio, durante las obras en un solar privado de la Albufereta, apareció una necrópolis ibérica del último tercio del siglo III a.C., en plena conquista bárquida del sudeste peninsular y vinculada al yacimiento del Tossal de Manises. El cementerio familiar reúne cuatro tumbas con ajuares abundantes, situadas a unos 300 metros al suroeste del área principal de enterramientos de la zona, un detalle que apunta a una gens militar de un mismo linaje, probablemente la élite guerrera del ejército ibero.
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La pieza que da nombre al hallazgo es un pebetero en forma de cabeza femenina en perfecto estado de conservación, atribuido a la diosa fenicia Tanit. A su alrededor se recuperaron panoplias completas del guerrero ibérico —falcatas, cuchillos, lanzas, escudos, bocados de caballo, espuelas y jabalinas largas 'soliferreum' o cortas 'pilum'—, además de fíbulas, un extraordinario y raro lote de platillos de balanza con ponderales hallados en dos tumbas, una rueda de carro, un fragmento de escultura ibérica con la pezuña de un cérvido tallada en piedra y una treintena de pequeños vasos de banquete colectivo. La intervención corrió a cargo de la empresa Arquealia, dirigida por Jesús Moratalla y Gabriel Segura y supervisada por el área de Patrimonio Integral del Ayuntamiento, y todo el material pasa a custodia municipal en los almacenes del Museo de la Ciudad. La concejala de Cultura, Nayma Beldjilali, y el jefe de Patrimonio Integral, José Manuel Pérez Burgos, calificaron el hallazgo de "yacimiento excepcional" que merece publicación científica y futura exposición pública.
Para situar a la protagonista: Tanit, también conocida como Tinnit, era la diosa más importante de la mitología cartaginesa, equivalente a la fenicia Astarté, y regía la luna, la sexualidad, la fertilidad y la guerra. Consorte de Baal y patrona de Cartago, se adoró también en Egipto y en Hispania, con Ibiza como centro principal. Su símbolo más reconocido es una circunferencia sobre un trazo horizontal y un triángulo o 'V' invertida, que algunos estudiosos asocian con el signo Anj del Antiguo Egipto; también se la representa con el creciente lunar y el disco del planeta Venus. En el arte aparece desnuda, como símbolo de fertilidad, o a lomos de un león, con cabeza de león, que subraya su carácter guerrero, y en ocasiones alada, con clara influencia de la Isis egipcia. Sus seres consagrados eran la paloma, la palmera, la rosa y el pez.
El culto se extendió por todo el Mediterráneo, desde Sidón, Kition y Tharros hasta Lilibeo y Palermo, y en el sur peninsular llegó incluso a un poblado fenicio de Málaga. En Ibiza se mantuvo hasta la cristianización del siglo II d.C., con santuarios como las Cuevas des Culleram, donde en 1907 se hallaron cientos de figuritas de barro cocido y pebeteros similares al de la Albufereta, o la Isla Plana, con restos de un pequeño templo. La estatuaria monumental de Tanit apenas sobrevivió a la caída de Cartago en el 146 a.C., por lo que piezas como este pebetero son las que quedan para entender cómo se vivió esa devoción en la costa alicantina.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
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